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El Grupo de los 20 y los problemas de Gibraltar

16 jul 2017 / 00:01

El G-20 es un foro de 19 países, más la Unión Europea, en el que se reúnen regularmente, desde 1999, jefes de Estado (o Gobierno), gobernadores de bancos centrales y ministros de finanzas. Está constituido por siete de los países más industrializados -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido- (G-7), más Rusia (G-8), más once países recientemente industrializados de todas las regiones del mundo, y la Unión Europea como bloque económico.

Este se considera un foro de cooperación y consulta entre los países en temas relacionados con el sistema financiero internacional. Estudia, revisa y promueve discusiones sobre temas relacionados con los países industrializados y las economías emergentes, con el objetivo de mantener la estabilidad financiera internacional.

La Unión Europea, que está representada por la presidencia rotatoria del Consejo y el Banco Central Europeo, es el miembro número veinte del G-20. Con la premisa de garantizar los foros económicos mundiales y que las instituciones trabajen juntas, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el presidente del Banco Mundial, además de los presidentes del Fondo Monetario Internacional, el Comité Financiero, el Comité de Desarrollo del FMI y el Banco Mundial, también participan en las reuniones de este G-20.

La última reunión se acaba de producir en Hamburgo. Una serie de incidentes se generaron, pues grupos de extrema izquierda se han opuesto a que se reúnan los delegados de estos países y la mayor carga ha estado contra la presencia de Trump. El presidente de los Estados Unidos, pese a las presiones de sus colegas, no ha cedido en cuanto al convenio que se aprobó en París sobre el cambio climático y, además, insistió en su oposición al libre comercio para defender su industria nacional.

De todos modos, es digno de admirar a la primera ministra de Alemania, la anfitriona que logró defender el acuerdo de París y el libre comercio, que parece fueron los puntos clave de la reunión. Se hace difícil entender cómo el país capitalista por excelencia está empeñado en defender la nacionalización en materia económica y esta posición afecta sobre todo a China que hoy, con un gobierno comunista pero con una economía capitalista, defiende el libre comercio.

El peñón de Gibraltar y el Brexit. Gibraltar es un macizo rocoso unido a la península ibérica por un istmo de arena, cortado a su vez por un canal. Ubicado en el extremo suroeste de Europa, su cumbre posee una altitud de 426 m sobre el nivel del mar. El Peñón está situado en el territorio británico de ultramar de Gibraltar. La propiedad de Gibraltar fue transferida al Reino de Gran Bretaña en 1713 mediante el artículo X del Tratado de Utrecht, tras la Guerra de Sucesión Española. La mayor parte de la zona superior del Peñón es abarcada por una reserva natural. Las disputas en torno a Gibraltar no han parado de crecer entre España y el Reino Unido. Ahora más que nunca, desde la celebración del referéndum del pasado junio en el que los británicos votaron a favor del Brexit.

Como el 95 % de los habitantes de Gibraltar votaron en contra del Brexit, los españoles consideraron que estaban más cerca de unirse a España lo que obligó a reaccionar al ministro gibralteño quien declaró que Gibraltar nunca será español.

En septiembre del año pasado, el ministro de Exteriores de España pidió un mayor apoyo en un nuevo marco de relaciones entre la UE y el Reino Unido, siendo la oportunidad para buscar nuevas soluciones para los intereses de la población del Peñón y de las localidades vecinas españolas, aunque la dirigente británica, en la carta que envió a Bruselas no toma en cuenta a Gibraltar.

Recordemos que hay tal cantidad de tratados entre los países que conformaban la Unión Europea, que la separación del Reino Unido es motivo de extensas negociaciones y que los resultados del referéndum no significan que, de un día a otro, el Reino Unido puede dejar sin efecto todos los compromisos adquiridos.

Para decepción de España, tras la activación del Brexit de manera oficial, el pasado 29 de marzo, la primera ministra de Reino Unido, la conservadora Theresa May, afirmó que “su país nunca cederá la soberanía de la colonia sin el apoyo de su población”.

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