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El foso de Bayreuth

20 dic 2017 / 00:01

    El foso común de los teatros de ópera del mundo distrae la atención de la gente. La música que sale de la orquesta obra como cortina sonora que afecta la percepción clara de las voces que están en el escenario y, las más de las veces, las amortigua o las tapa. Con su foso, único en el mundo, Wagner solucionó ambos problemas. Está ubicado debajo del proscenio y de buena parte del escenario, oculto a los ojos del público por una especie de concha. El foso de la orquesta del teatro de Bayreuth localiza la música instrumental en ese espacio que se prolonga misteriosamente por debajo del escenario y mediante la concha bota el sonido al fondo del mismo escenario, en donde se mezcla con las voces de los cantantes. El piso descendiente dividido en escalones, donde se ubican los músicos, alberga la potente orquesta wagneriana. Los instrumentos de cuerda y las maderas vienen primero, luego los metales y finalmente abajo la percusión. Esto crea una especie de efecto “estratificado” para los diferentes registros de la orquesta. Una abertura que se extiende por todo el frente del escenario y que posee un discreto ancho que va desde el borde del proscenio hasta el límite entre el foso y la platea, materializado por una pantalla acústica, permite escapar los sonidos de la orquesta. Esa pantalla acústica envía los sonidos instrumentales hacia el escenario para que allí, luego de mezclarse con las voces, recién penetren en la sala y el público tenga una percepción completa de las músicas instrumentales y vocales unidas como una sola cosa, permitiendo a los cantantes no desgañitarse para competir con la orquesta wagneriana. El director, ubicado en el escalón más alto es el único de los ocupantes de este sitio capaz de poder ver, hacia abajo, la orquesta, y hacia arriba, la escena. Este “abismo místico”, como lo llamaba Wagner, que separa la “realidad” (la sala) del mundo que se presenta en la escena, permanece totalmente fuera de la vista del público. En Bayreuth no se ve la cabeza agitada del director ni a los músicos. La atención se concentra en los cantantes y en la escena.

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