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El caballo de Troya

06 mar 2017 / 00:00

    “Es la fuente de los dioses, donde Aquiles fue sumergido por su madre para ser invulnerable”, dijo Pepe López. Se refería a la fuente con luces de colores del antiguo malecón. Era su forma de darle vida a La Ilíada y a La Odisea, cuentos de Homero que me contaba cuando yo era un niño. No recuerdo la alegoría que empleó para contarme lo del caballo de Troya, pero cuando los iluminados de Montecristi olvidaron el artículo para convocar la Constituyente, vino a mi mente el episodio de La Ilíada. Y como era usual, disfruté burlándome en el informe de minoría, al decir que después de botar a patadas a 57 diputados y al Tribunal Constitucional, y armar semejante lío para instalar la Asamblea, eran unos mensos si olvidaban el artículo para convocarla. Eran los últimos momentos. Mordieron el anzuelo y cual cucarachas con Baygon, al apuro, hicieron lo que yo esperaba. Igual que el caballo de Troya, apareció el último artículo de la Constitución -llave de todos los candados- al permitir al nuevo presidente la convocatoria a una Constituyente, pero haciendo sus propias reglas electorales. Arma letal, si el decreto dice: “Artículo 1. La Corte Constitucional emitirá dictamen favorable en 24 horas. De no hacerlo, se entenderá concedido”. Como dijo Schwarzenegger en Terminator: “Hasta la vista, babys”. ¿Abuso de poder? ¡Qué va! Abuso es la sapada de tratar que un acto de gobierno -como la convocatoria a una Constituyente- pueda ser trabado por los jueces. En el sistema presidencial gobierna el Ejecutivo, no las cortes, por eso no pueden impedir una potestad discrecional del presidente, como dijo Jorge Pino. Entonces, de sapo a sapo. Marchan. Por cierto, no es nada original lo que propongo. Recuerden: es lo mismo que ellos hicieron cuando llegaron. Convocar la Constituyente y comerse al Congreso. Solo es un poco de sopa de su propio chocolate, pero respetando la Constitución que ellos mismos hicieron. ¡Adiós a los nuevos borregos y su Asamblea trucha! Por sapos. La próxima semana les cuento cómo botar a todos los demás, el primer día de gobierno y con el mismo decreto de convocatoria.

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