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El 2016 nacional

15 ene 2017 / 00:00

    En Ecuador durante el año 2016 hubo dos grandes hechos que han articulado y marcado todos los otros eventos políticos y sociales que se han producido. Ellos son: la recesión que afecta de manera creciente a la economía y que el gobierno de la RC se niega a aceptar, pero que a través de su líder prefiere llamar “desaceleración” -para que no se vea afectado el “modelo económico” del régimen-; y, las consecuencias devastadoras del terremoto del 16 de abril, que perjudicó principalmente a Manabí y a la parte sur-central de Esmeraldas. Se calculan los daños en alrededor de 3 mil millones de dólares.

    Ante una disminución significativa de los ingresos estatales, piedra angular del modelo económico de la RC, como consecuencia de la caída del precio del petróleo y de algunos de los otros “comodities” agropecuarios, se han visto afectados el “obrismo público” y la redistribución social, que no se expresa en un mejoramiento destacado de la calidad de vida de grandes segmentos poblacionales, como los sectores rurales o grupos étnicos, ni en un descenso significativo de la pobreza después de una década de correísmo. Es más, se pronostica por parte de los entes especializados, nacionales e internacionales, una caída relevante de la tasa de crecimiento económico para este nuevo año, pero el oficialismo sostiene “que todo está bien”.

    Como consecuencia de la crisis económica, de la supresión de puestos de trabajo y de pérdida salarial se ha incrementado la protesta social en el país, a la que el régimen ha respondido con represión y judicialización de los hechos. Los reclamos han proliferado a todos los niveles.

    Durante el año han abundado los escándalos de corrupción público-privada, debido a los grandes recursos monetarios que se manejaron durante la época de auge, como se observa en Petroecuador, que ojalá no queden en la impunidad.

    Finalmente, las respuestas políticas a los yerros del régimen han sido una mayor fragmentación de los opositores, incluso en una coyuntura electoral, y la conformación de una derecha posneoliberal.

    colaboradores@granasa.com.ec

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