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Ecos del pasado

13 sep 2017 / 00:01

    La MQF Odille Sauville acaba de pasar por Guayaquil en un periplo turístico por Sudamérica y tuvo la gentileza de visitarme. Con ella recordamos algunos episodios salubrísticos del Ecuador.

    En 1981 ella, siendo jefe de producción de la vacuna antirrábica del Instituto Pasteur, visitando América del Sur, fue mordida por un perro callejero en Guayaquil, motivo por el cual le preparamos un pequeño “container” para que llevase refrigerada la vacuna antirrábica ecuatoriana, elaborada en el Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical Dr. Leopoldo Izquieta Pérez, bajo la dirección de la Dra. Rosario Zambrano de Dávila.

    Dudando de ella, se la aplicó durante su recorrido y arribando a París nos escribió: “A los 30 días de mi llegada me hice medir los anticuerpos y el título neutralizante fue de 125, el más alto alcanzado por una vacuna de este tipo. Felicite en mi nombre al departamento que ha elaborado una de las mejores vacunas del mundo. Se acabó el INH, se acabó su producción.

    En 1982, como ministro de Salud exporté vacuna DPT a Centroamérica. Se acabó el INH, se acabó la vacuna DPT. Impulsé la elaboración del suero antiofídico con serpientes autóctonas, que alcanzó prestigio internacional. Se acabó el INH, se acabó su producción.

    Elaboramos la vacuna BCG contra la tuberculosis, de calidad indiscutible; se acabó el INH, se acabó su producción. Ahora se la importa desde la India. Su revista, de extraordinaria reputación, se encontraba en las principales bibliotecas de medicina del mundo. Se acabó el INH, se acabó su publicación.

    El INH fue un “boccato di cardinale” para los kikuyos que nunca toleraron que una institución de corte nacional pudiese estar en Guayaquil y peor aún que hubiese alcanzado tanto prestigio.

    Se acabó la oportunidad de hacer controles en el INH a los medicamentos, pesticidas, plaguicidas, alimentos y cosméticos, ante la existencia de equipos inadecuadamente calibrados.

    Ante tanta desgracia, Odille me preguntó quién ha sido el causante de tanta barbaridad y destrucción. Solo pude contestarle: ya no está en el Ecuador.

    Y sigo andando...

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