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Desigualdad y antihéroes

26 ene 2018 / 00:00

    Ney Barrionuevo, uno de los mejores consultores de desarrollo rural y social que tiene el Ecuador, que me honra con su amistad, decía en una reunión: “La crisis económica tiene impactos sociales en pobreza y empleo, sobre todo en los más jóvenes, atenuados por el crecimiento del subempleo y las políticas de subsidios. La violencia se ha incrementado, la mortalidad infantil ha aumentado y se mantiene la desnutrición crónica. La crisis económica tiene impactos negativos más acentuados en el campo. La brecha de desigualdad entre lo rural y urbano en pobreza ha vuelto a crecer. El empleo rural se ha precarizado y se empiezan a notar los efectos negativos del cambio climático. Las políticas de subsidios han contenido el incremento de la pobreza, pero las mismas políticas solo serán un analgésico. La crisis económica es solo la punta del iceberg, debajo hay una crisis política del modelo y en lo profundo la crisis social, que es mucho más compleja que la pobreza y subempleo, es una crisis de valores y nadie la está enfrentando. Un alza del precio del petróleo no la va a resolver”.

    La pregunta es: ¿qué estamos haciendo al respecto y por qué no se sanciona a quienes durante 10 años nos han llevado a esa seria postración moral, económica y social que evidencian los indicadores en los que se afirma Ney? Una de las respuestas es que estamos en la era de la posverdad, aquella verdad que no es verdad, que se forma en las redes sociales y otros medios, y que lamentablemente es la nueva forma de hacer política en nuestro país, junto con la promoción de la antiheroicidad. Hoy el antihéroe por esencia se pasea por nuestro país y por nuestras redes sociales, recibiendo del pueblo su rechazo. Pero el pueblo aparece solo en su repudio. ¿Dónde están los grandes nombres del presente con ideales por los que luchar? Aspiramos a que pronto aparezcan aquellos que puedan movernos a salir de este caos.

    Ya decía Leonardo da Vinci: “La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales”. No hay que seguir tentando al pueblo, no sea que despierte y temblemos todos.

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