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Demagogia petrolera II

12 nov 2017 / 00:00

    Continuando la discusión que inicié la semana pasada respecto de la demagogia petrolera, en esta ocasión enfoco el análisis en los valores monetarios que quedan por cubrir para extinguir los anticipos recibidos, cuya suma total en el período 2009 - 2016 fue de alrededor de $12.000 millones. Es bizarro oír que debemos cubrir $5.000 millones (por concepto de anticipos) con petróleo cuyo valor de mercado cifra $22.000 millones. Quien así lo expresa profiere un disparate y demuestra, además, un total desconocimiento de los contratos de venta de crudo a largo plazo.

    Todos los contratos estipulan fórmulas basadas en los precios del mercado vigentes para cada embarque, sean estos $100 o $40. Puntualmente, los precios liquidados para cada embarque se obtienen como el promedio simple de las cotizaciones de los cuatro días anteriores, los cuatro posteriores, y los del día del embarque. La formulación de los precios incluye ajustes (en más o en menos) en función de las características de densidad API y contenido de azufre, más los premios por barril (25 centavos en el último contrato). A cada barril se le aplica el denominado “factor K”, el cual es el dividendo de la amortización e intereses del anticipo cargado a cada barril, cuyo valor es constante, contrario al precio del crudo que es variable.

    En las circunstancias actuales de mercado, la amortización de los anticipos requiere el doble de barriles que cuando los precios eran, en promedio, de $84/bbl. ¡No es que se ha subido el valor, es que ha bajado el precio del petróleo! Finalmente, no hay ninguna deuda de $5.000 millones por concepto de anticipos. Los datos de los movimientos de saldos muestran que el monto adeudado a julio de 2017 es de $805,3 millones, dos millones más alto que el que existía en 2009. Hay aún un par de anticipos contratados por desembolsar, pero resto de los $12.000 millones anticipados, ya fue pagado en cada barril.

    Los intereses de los valores anticipados (7,5 %) no son parte intrínseca del negocio del crudo. Ecuador paga intereses agiotistas, no obstante tener una garantía inmejorable, como consecuencia del mal manejo del crédito público y, puntualmente, por la “sapada” de 2008 mediante la cual se recortó el valor de los bonos al 35 % de su valor facial. Esta acción confirmó la condición del Ecuador de ser un mal sujeto de crédito, y nos condenó a pagar las más altas tasas de interés en el mundo.

    La comercialización del crudo es un tema que no puede ser manejado creando desinformación que ni siquiera peca de inteligente. Las ventas a largo plazo a precios de mercado arrojaron, con diferencias significativas, los menores diferenciales obtenidos a lo largo de tres décadas. China es un socio comercial importante, pero no es ni de lejos el único. Hay que mantener un menú lo suficientemente variado de ofertas en diferentes mercados pues, contrario a las aseveraciones de quienes no entienden su funcionamiento, las ventas ocasionales no hacen mercado. Comprendan señores que la presencia o ausencia del crudo ecuatoriano no mueve los precios en ninguna dirección. Dada esta realidad, no hay otra forma de competir que no sea con estrategias inteligentes y no con propuestas vacías.

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