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Control

23 feb 2018 / 00:01

    Hace poco más de un mes, los ecuatorianos escuchamos como un exasambleísta comentaba que había renunciado a la Asamblea porque, según transcribe la prensa, “había detectado casos de corrupción, obras con sobreprecio y que no se les permitía fiscalizar”. Esas declaraciones, que denotan una falta en la obligación de fiscalización de cualquier asambleísta, fue manifestada de la manera más tranquila y natural por quien alguna vez recibió del pueblo el encargo de actuar en su nombre en esos temas.

    Pero como la vida política del Ecuador a veces podría titularse con el nombre de “Increíble pero cierto”, el domingo pasado un canal de televisión transmitió una entrevista al excontralor, hecho que no tendría nada de insólito si no fuera porque dicho excontralor está prófugo de la justicia en Estados Unidos. La entrevista se transmitió por señal abierta de televisión nacional, en horario estelar del día domingo, presentando una serie de denuncias de hechos de corrupción que conoció. La pregunta del millón es: ¿por qué si conoció todos esos hechos no los denunció? ¿No era acaso su trabajo principal como contralor del Estado hacerlo inmediatamente al conocer esos posibles actos de corrupción? ¿No debía informar a la Fiscalía? Entonces, más allá de enseñarnos los informes reservados, creo que es más relevante que nos dé a conocer la copia de las comunicaciones enviadas por él a la Fiscalía General con los informes pertinentes.

    La declaración del domingo en la noche tiene un punto importantísimo que no puede ser pasado por alto, y es el que hace referencia a los hechos relacionados al 30S. La afirmación del exfuncionario siembra una duda significativa acerca de la veracidad de la investigación, que no puede ser ignorada ya que hubo mucha gente involucrada y sentenciada. Y, de ser verdad la denuncia, existieron muchos inocentes presos por ese hecho.

    Finalmente, me pregunto: ¿por qué algunos exfuncionarios denuncian en los medios hechos que estaban llamados a controlar? Quiere decir que el Ecuador está en una crisis moral mucho más grande de la que imaginábamos.

    Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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