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El apetito del provenir

16 sep 2017 / 00:01

    Simultáneamente, como estrategia planificada en común, los dirigentes políticos de partidos de oposición han optado por desprestigiar y hasta anular las posibles candidaturas de los expresidentes de buen desempeño, presentando denuncias o demandas en su contra para que se abran investigaciones y procesos. Su objetivo en el fondo será que pueda acceder al poder el candidato con el que estimen que sus intereses estarán mejor protegidos. Pruebas al canto. Empieza a mostrar su rostro en los diarios el exasambleísta Cléver Jiménez. Contra él y otro más, el entonces presidente de la República Rafael Correa siguió un juicio de injurias calumniosas y Jiménez fue condenado a 18 meses de prisión, que eludió en territorios de los shuaras en Pastaza, hasta que prescribió la pena. Ahora reaparece pidiendo al fiscal Carlos Baca que investigue al expresidente Correa por presunto tráfico de influencias y fraude procesal. Reaparece también Mery Zamora, expresidenta de la UNE y legisladora alterna del extinto MPD, quien fue condenada a 8 años de prisión por haber incitado a los estudiantes del colegio Aguirre Abad a salir a las calles el 30 de septiembre de 2010, durante la protesta de la Policía contra la Ley de Servicio Público. La sentencia fue revocada por un Tribunal de Casación en mayo de 2014, lo que produjo la reacción crítica del presidente Correa, por lo que ella alega haber sufrido persecución política.

    Mientras, en Brasil, las cosas han llegado al extremo contra Lula, condenado a 9 años y medio de prisión por supuesta corrupción pasiva, al recibir de Odebrecht un apartamento en la playa. La sentencia fue apelada, pero en un segundo juicio Lula está acusado de haber tenido a disposición un terreno en Sao Paulo para montar una nueva sede del Instituto Lula, como parte de un acuerdo con Odebrecht a cambio de contratos de construcción con Petrobras, aunque la supuesta donación nunca se ejecutó porque Lula se negó a aceptar el terreno.

    El campo de la justicia puede ser un lodazal propicio para dejar fuera de combate a los que pintan como los mejores para las elecciones próximas, aquí y en todos nuestros países. Cuídate, Rafael. Haber sido el mejor, no basta.

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