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Circunstancias

21 abr 2017 / 00:00

    A mi criterio, los reclamos ciudadanos vinculados a las elecciones del pasado 2 de abril tienen un origen que está más allá de los anuncios que pudieron haberse hecho por parte de las distintas encuestadoras en el país, por muchas razones.

    Desde mi perspectiva, de una observación de los hechos ha quedado demostrada la poca confianza de una parte de los ciudadanos en las instituciones públicas del Ecuador, y además, que luego de 10 años, lamentablemente, el país está polarizado. Pienso que el organismo electoral no supo ganarse a lo largo del periodo de elecciones el voto de confianza que solo podía dárselo el electorado.

    Creería importante analizar por parte de quienes detenten el poder, si la protesta ciudadana no obedece a factores como un descontento de una buena parte de la población acerca de la forma de administración del Estado y de las decisiones que se toman, generando un rechazo donde la inconformidad con la actuación del organismo electoral se transformó en el escenario para expresar el descontento sobre otros temas en general.

    El resultado de una encuesta a boca de urna depende de muchos factores: la información proporcionada por el encuestado, los márgenes de error que pueden existir y los porcentajes de tendencias reales entre las distintas opciones, es decir que por su naturaleza marca tendencias que pueden variar conforme a situaciones previsibles.

    No son infalibles, precisamente su aleatoriedad determina que no sean exactas, sin que esto implique, a mi juicio, ninguna forma de defraudación ni engaño, menos aún la intención de ocasionar un perjuicio.

    Puedo recordar claramente la volatilidad de las encuestas en temas como el “brexit”, el plebiscito de Colombia y la campaña electoral de Estados Unidos, sin que estos trabajos publicados hacia el resto del mundo hayan significado para quienes los realizaron la sombra de un problema penal al respecto, ya que es una obligación de las autoridades de un Estado garantizar que estas puedan realizarse libremente.

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