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Capitán y marinero

11 ago 2017 / 00:00

    The 48 rules of power, de Robert Greene, es el libro más maquiavélico del siglo XXI. Así como el autor de El Príncipe en el siglo XVI, Greene busca establecer máximas para la retención de poder. Me encantaría regalárselo a usted, presidente Moreno. Pero, considerando que se encuentra en la más grande cruzada contra la corrupción, no tendría tiempo de leerlo. Por eso, prefiero indicarle las leyes donde pensé en usted (y en el Ecuador). Ley #1: nunca le hagas sombra a quienes estén arriba de ti. El autor recomienda que “quien esté arriba de ti brille más todavía a los ojos de los demás”, tratar de opacarlo genera inseguridad y posibles represalias. Con su antecesor, usted no hizo eso. Por el contrario. Y ahora van a dedicarle un enlace digital para desmentirlo. Muy bien hecho: esa ley aplica para quien está abajo. “Títere”. De lo que lo acusaron durante toda la campaña, logró enterrarlo. En la regla #2, Greene recoge una de las estrategias de Mao Tse-Tung: si no tienes un enemigo evidente, escoge un objetivo conveniente. Posterior a esto, define tu causa ante el público delimitando al otro como tu contrario. Una lucha de ‘bien vs. mal”. O en su caso, honestidad vs. corrupción. Manténgalo así para que cuando se dé el cisma en su partido, convenga estar de su lado. Si quiere ser el lado conveniente, debe mantener su 70 % de popularidad. Ese 70 % no es un voto duro, sino momentáneo, y por eso, volátil. Esa población que ahora lo apoya, no es necesariamente del partido (de hecho, el voto duro de AP probablemente es fiel a Rafael Correa), sino ecuatorianos que ven con incertidumbre y esperanza su mandato. A este segmento, escéptico, se lo consigue aplicando la novena ley: gana con acciones, no con la palabra. Cambios que garanticen que usted está liderando el bando honesto. Una reforma al sistema donde (por ejemplo) sea nuevamente un requerimiento que las concesiones de contratos se den por concursos públicos, y no a dedo. Su pase a la historia es con hechos. Y si está en desacuerdo con esto, al menos recuerde esta última ley: donde manda capitán, no manda marinero.

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