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Cambio en la estrategia petrolera

17 sep 2017 / 00:01

    El ministro del ramo ha anunciado que el petróleo se volverá a comercializar mediante ventas “spot” (cortas). Supuestamente, esto se debe a que los resultados de las ventas de largo plazo han sido inconvenientes.

    Pero, cabe preguntar, ¿son las ventas ocasionales la mejor opción? ¿Qué nos revela la evidencia acumulada? La respuesta es que la estrategia “corta” no es una solución idónea.

    Primero, el uso del término “preventas” implica que todo el petróleo ha sido vendido, a un precio fijo, y ya fue prepagado. La realidad es que hay alrededor de 250 millones de barriles por entregar en las ventas a largo plazo hasta 2021. Los anticipos entregados al gobierno RC han comprometido alrededor del 25 % de los valores por recibir en las ventas pactadas, pero las ventas, como porcentaje de la producción proyectada, bajarán hacia el 10 % en 2021.

    Segundo, a alguien hay que venderle el petróleo y en los mejores términos posibles. Las ventas pendientes en los contratos vigentes suman entre $14.000 y $16.000 millones. Los precios del crudo se establecen aplicando la fórmula ASCI, a cualquier plazo, y la fijación de los mismos en las ventas a China y Tailandia recoge nueve cotizaciones en total, en vez de una sola, lo que ha permitido bajar la volatilidad de los precios de los crudos ecuatorianos.

    Tercero, medidos por los diferenciales, los resultados de las ventas a largo plazo son los mejores de la era petrolera. El análisis de 31 años de observaciones arroja diferenciales entre los crudos ecuatorianos y el WTI de, en promedio, $5,28 por barril (a precios de 2007). Al inicio del gobierno RC (2007 y primer semestre de 2009) las ventas fueron directas, y el diferencial ponderado fue de $13,44; peor aún, en 2008, año en el que se registraron los más altos precios del crudo hasta ese momento, ¡el diferencial fue de $16,57! Es paradójico, y no menos sospechoso, que mientras ese episodio de corrupción “pasa de agache”, el repudio se centra en los resultados del segundo semestre de 2009 y 2016 (período de las ventas de largo plazo) que arrojaron un diferencial promedio de $3,57 por barril. En el período 2011 a 2013, y por única vez, el petróleo ecuatoriano se cotizó por encima del WTI.

    De haberse mantenido los diferenciales de inicios del gobierno de Correa, el país hubiera perdido en exceso de $9.000 millones por ingresos. ¿Cómo y por qué defender posiciones absurdas?

    Cuarto, Ecuador es un país marginal en el mercado petrolero, y su presencia o ausencia no influencia la cotización del crudo. En tales circunstancias, cualquier productor en su sano juicio, y el 95 % de los mismos lo tiene, opta por las ventas a largo plazo, excepto en este país donde las decisiones se dan por impulso y alarmante desconocimiento de cómo funciona el mercado.

    Finalmente, es cierto que el negocio financiero con los anticipos fue pactado a costos inaceptablemente altos, costos repetidos en todas las operaciones crediticias del gobierno RC. Pero ¿por qué se dieron estos costos? La explicación radica en el manejo fiscal irresponsable.

    La conclusión es que las decisiones idóneas en materia petrolera fueron anuladas por el mal uso subsecuente de los recursos obtenidos.

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