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BM tiene que volver a su misión

20 feb 2018 / 00:01

El Banco Mundial (BM) declara que su misión es acabar con la extrema pobreza dentro de una generación e impulsar la prosperidad en común. Son metas acordadas universalmente como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), pero carece de una estrategia y está volviéndose a Wall Street para complacer a sus maestros políticos en Washington. El presidente del Banco, Jim Yong Kim, debería encontrar una mejor manera de avanzar, y puede hacerlo reexaminando uno de sus propios grandes éxitos. Kim y yo colaboramos estrechamente de 2000 a 2005 para aumentar la escala de respuesta mundial al SIDA. Partners in Health, ONG que encabezó con su colega Paul Farmer de la Universidad de Harvard, había usado antiretrovirales (ARV) para tratar a cerca de 1.000 residentes de áreas rurales empobrecidas de Haití, ayudándoles a recuperar la salud y la esperanza. Les señalé a ambos que su éxito en Haití se podría ampliar para llegar a millones de personas a bajo coste y con muy altos beneficios sociales. Les recomendé un nuevo mecanismo de financiamiento multilateral para combatir el SIDA, un fondo global, y una nueva iniciativa de financiamiento por parte de EE. UU. A principios de 2001, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, lanzó el Fondo Global para la Lucha contra SIDA, Tuberculosis y Malaria, y en 2003 el presidente estadounidense George W. Bush lanzó el programa Pepfar. La OMS reclutó a Kim para liderar la iniciativa de aumento de escala y él hizo un trabajo fantástico: se trató a millones de personas con ARV, salvando vidas, subsistencias y familias. Hay cuatro lecciones que podemos aprender: 1) el sector privado fue un socio importante al ofrecer medicamentos protegidos con patentes al coste de producción. Las farmacéuticas renunciaron a hacer utilidades en los países más pobres por decencia y conservación de sus reputaciones; 2) fue un esfuerzo apoyado por filántropos privados que inspiraron a otros a contribuir; 3) los fondos para luchar contra el SIDA adoptaron la forma de ayudas directas, no préstamos de Wall Street; 4) especialistas capacitados en salud pública impulsaron todo el esfuerzo, inspirados en Kim y Farmer como modelos de profesionalidad y rectitud. El Fondo Global no llena los bolsillos de ministros corruptos ni negocia fondos a cambio de concesiones petroleras o contratos de armas; aplica estándares rigurosos y técnicos de salud pública y hace que los países destinatarios se hagan responsables de prestar los servicios a través de requisitos de cofinanciamiento y transparencia. El BM tiene que volver a su misión. La atención de salud de los pobres requiere capacitación sistemática y despliegue de trabajadores de salud comunitaria, herramientas de diagnóstico, medicamentos y sistemas de información. La educación para los pobres requiere profesores capacitados, aulas seguras y modernas, y conectividad a otras escuelas y a currículos en línea. Estos ODS se pueden lograr, pero solo si existe una estrategia clara, un financiamiento por donaciones y mecanismos de entrega bien definidos. El BM debería desarrollar la experiencia necesaria para ayudar a los donantes y los gobiernos destinatarios a hacer que estos programas funcionen. Kim sabe por su propia experiencia cómo hacerlo. Con un plan claro de ODS, el BM podría encontrar socios para cumplir su misión.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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