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Basura y libros

01 feb 2018 / 00:01

    La ciudad de Medellín, en Colombia, ha demostrado cómo su Sistema de Bibliotecas Públicas, conformado en la actualidad por 35 unidades de información distribuidas en distintos barrios de la ciudad, ha posibilitado el desarrollo comunitario de zonas otrora degradadas y consideradas peligrosas.

    Hay dos ejemplos dignos de destacar y replicar en los que por iniciativa de recolectores de desechos se han rescatado cientos de libros que cada día son tirados a la basura, para desarrollar bibliotecas de acceso público.

    Desde hace más de veinte años, por ejemplo, don José Alberto Gutiérrez ha rescatado los libros que cada día son tirados a la basura en la ciudad de Santafé de Bogotá. De esta manera, y pacientemente, fue armando una biblioteca en los noventa metros cuadrados del primer piso de su humilde casa del barrio obrero Nueva Gloria. La biblioteca regentada por su familia, que hoy guarda más de 25.000 volúmenes, fue abierta a sus vecinos con el nombre La fuerza de las palabras. La esposa del Señor de los libros, como se lo conoce en la ciudad, dedica parte de su tiempo a restaurarlos en su taller, al que llama El hospital de las letras. Hoy don José Alberto es una celebridad invitada a ferias de libros de su país y del continente.

    Al otro lado del mundo, en la municipalidad de Cancaya, Turquía, una antigua fábrica de ladrillos abandonada alberga los casi cinco mil volúmenes que han sido recuperados de la basura diaria, a lo largo de los años, por los setecientos trabajadores del departamento de aseo de la ciudad. En principio, la biblioteca estaba destinada para el uso de los trabajadores y sus familias, ahora abre al público durante las 24 horas del día. Eray Yilmaz, quien dirige la biblioteca y organiza las obras que entran y las que salen, afirma: “Leer libros desarrolla la inteligencia de la gente, fomenta las ideas nuevas”.

    Don José Alberto y los trabajadores de Cancaya han demostrado que no es necesario esperar mucho de las autoridades, y que, al igual que en Medellín, han comprendido que los libros ayudan al desarrollo de su comunidad.

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