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Aberración (IV)

06 dic 2017 / 00:00

    Cuando niño, mi padre me decía que la homosexualidad era una aberración por tratarse de una actividad contra natura, puesto que en el mundo hay solo hombres y mujeres. Luego pasó esta a ser aceptada, pero se la ejercía en la clandestinidad. Posteriormente, fue practicada abiertamente, causando asombro hasta en los carpinteros, que se admiran de que de los clósets que construyeron para guardar ropa estén saliendo unos seres que reconocen y publicitan su preferencia sexual.

    Como propia de la liberalidad de los tiempos, se pretende introducir criterios y conceptos sobre la sexualidad del ser humano, habiéndose llegado hasta inventar el vocablo de “género”, que carece totalmente de un sustento real. Por otra parte, emerge por allí una corriente que exige la aceptación de una unión entre dos hombres o dos mujeres, la cual debería ser oficializada y legalmente avalada. Valga el momento para recordar que matrimonio (del latín “matrimonium”) ha sido definido universalmente como la unión de un hombre y una mujer, concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.

    La teoría de la ideología de género no es otra cosa que un invento maligno que busca la desintegración de la humanidad en virtud de una serie de definiciones inaceptables. Artículos del Código de la Niñez y de la Adolescencia recalcan el concepto de patria potestad, que no es sino un derecho elemental mediante el cual los padres tenemos la tutoría educativa de nuestros hijos y podemos formarlos de acuerdo a los cánones clásicos vigentes.

    De una manera muy hábil, ciertos educadores en el Ecuador se han dedicado a violar a sus educandos y a enseñarles sin sustento constitucional, teorías sin base y arrancadas de los cabellos; así como criterios anátomo-biológicos, conceptos, definiciones y textos como resultantes de un deterioro mental sin precedentes. Esta mafia filosófica miente y engaña a los niños de nuestro país, al hacerles creer una sarta de mentiras y falacias, al pretender llamar a las cosas como no son, sino utilizando un léxico perverso que los aturde y desconcierta.

    Y sigo andando...

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