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01 ene 2018 / 00:01

    “La vida empieza mañana” es una hermosa frase y gracias a ella la humanidad supera todos los problemas que se presentan en el diario vivir. El ser humano es capaz de resolver todos los problemas con la mirada puesta en el futuro. Por eso Einstein dijo con gran acierto: “el hombre que vive pensando solamente en el pasado es como el borracho que da vueltas alrededor de un poste”. El progreso de la humanidad se debe a que cual ave Fénix las sociedades humanas se sobreponen a los grandes infortunios para seguir adelante. Alemania, Japón, Corea del Sur, Vietnam, Singapur fueron arrasados por las guerras y hoy son países del primer mundo gracias a la decisión irrenunciable de superarse “por encima de los muertos”. En este espejo debemos mirarnos los ecuatorianos, en lugar de cantar junto con el trío Los Panchos el bolero Quejas... Nada sacamos con quejarnos, que no sea actuar como el borracho al que se refiere Einstein. Nuestro porvenir está en nuestras propias manos. No esperemos todo de los políticos porque ellos no dicen lo que el pueblo debe saber, sino lo que el pueblo quiere oír. Y esta es la causa por la que surgen por generación espontánea los caudillos de pacotilla, los mesías redentores que con sus “slogans”, sus canciones melosas y sus poses histriónicas embaucan a las multitudes que luego se desengañan de sus falsas promesas, les dan las espaldas y ven con angustia cómo las dejan postradas mientras ellos, los salvadores, pasan a gozar de grandes fortunas hechas a costa del “sudor y las lágrimas” del pueblo al que dicen que adoran con sus vidas. Pensemos en nuestro futuro, el cual debemos forjar con nuestras propias fuerzas y decisiones. Hagamos que los políticos nos escuchen porque ya nos cansamos de escucharlos pues nada positivo nos dicen. La próxima consulta popular que es de la ciudadanía, no de ningún político, debe ser el punto de inflexión para que los políticos de turno comprendan que ha llegado la hora de pensar en futuras generaciones, antes que en futuras elecciones. Así es como debemos actuar para construir un Ecuador esplendoroso. ¡Feliz año 2018!

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