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¿Es aconsejable comprar Bitcoins?

07 feb 2018 / 00:00

    El pasado diciembre, cuando el precio de Bitcoin se acercaba a $20.000, una persona amiga me preguntó si era aconsejable que invirtiera en dicha criptomoneda. Le dije que no tenía la menor idea. Hoy, cuando su precio se sitúa en la mitad, mi respuesta sigue siendo la misma. El precio de Bitcoin podría duplicarse, multiplicarse por diez, o colapsar en un 95 % o más, y ningún análisis económico puede ayudar a predecir dónde se ubicará dentro de ese rango. Su valor está determinado arbitrariamente por la psicología colectiva de la masa de inversores. Bitcoin no tiene un propósito económico útil, aunque en términos macroeconómicos es probable que cause poco daño. En una economía moderna, el dinero tiene un valor real bien definido debido a que los gobiernos lo aceptan como pago de impuestos y emiten deudas en montos monetarios definidos, y porque los bancos centrales garantizan que la creación monetaria total, mediante el sistema bancario estatal o privado, crecerá a un ritmo compatible con una inflación relativamente baja y estable. El valor y capacidad del dinero para cumplir funciones económicas cruciales se fundamentan en las instituciones y la autoridad del Estado emisor de la moneda. Sin embargo, grupos de personas pueden optar por creer que algún producto básico -oro o tulipanes- será una mejor reserva de valor que el dinero, y que su valor en términos de dinero está destinado a subir. Lo que importa, simplemente, es que el suministro del producto básico elegido no pueda aumentar rápida e ilimitadamente. Si se cumple dicha condición, el precio puede ser el que los especuladores crean que es. El suministro del Bitcoin está limitado por ingeniosos algoritmos de “software”, respaldados por enormes cantidades de poder de cómputo; sus creadores han logrado una trinidad hasta ahora imposible: “actividad de extracción minera” de la moneda descentralizada, suministro agregado limitado colectivamente y anonimato. Tal como argumentó Kenneth Rogoff, los billetes de alta denominación anónimos no desempeñan ningún papel útil en el comercio legítimo; son el medio preferido de intercambio de jefes del narcotráfico, evasores de impuestos, terroristas y otros criminales. Lo último que el mundo necesita es volver a crear el mismo problema en forma digital. Corea del Sur ha prohibido el comercio anónimo de criptomonedas y otros reguladores de todo el mundo están considerando hacerlo. Los temores a que burbujas especulativas de criptomonedas podrían impulsar inestabilidad macroeconómica parecen ser exagerados. Lo que importa es la escala del auge, y si dicho auge está o no está financiado con deuda. Los auges y caídas de las propiedades han sido históricamente los más peligrosos porque el valor total de la riqueza de los bienes raíces suele empequeñecer los valores de las acciones, y porque a menudo se financian con deuda. Los reguladores deberían vigilar cuidadosamente cualquier especulación en criptomonedas financiada por créditos. Con seguridad algunos inversionistas individuales perderán hasta sus camisas, pero lo más probable es que el impacto en el crecimiento económico sea prácticamente nulo. El desafío social más amplio es canalizar el ingenio humano hacia la innovación que fomenta el bienestar en lugar de fomentar actividades de juegos de azar de suma cero. La tecnología de registro contable distribuida que sustenta a las criptomonedas se puede usar para reducir los costos de transacción y eliminar riesgos de múltiples actividades financieras y comerciales. ¿Es aconsejable que invierta en Bitcoins? Personalmente, preferiría comprar un billete de lotería.

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