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El orgullo de Milagro

17 may 2018 / 00:00

    Todo lo bueno o malo que hagamos a otra persona, a un animal o al entorno natural, nos lo harán a nosotros o a nuestros descendientes, hasta por cuatro generaciones; ellos no pagarán por nuestra maldad pero sí sufrirán sus consecuencias; en cambio, si hacemos el bien, como el vigilante Miguel Eduardo Reyes, gozarán de sus beneficios del que menos se esperen; esa es la justicia de Dios, en la tierra, en la que debemos confiar y no en la del hombre que es interesada y convenida. Honra y honor al mencionado agente que salvó la vida de un niño, tal como lo resalta merecidamente EXPRESO, en primera plana.

    Miguel Ulloa Paredes

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