domingo, 17 diciembre 2017
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El celular no reemplaza la comunicación familiar

13 oct 2017 / 00:00

    Estemos conscientes de que un hijo puede olvidar el camino para irse a vivir a través del pecado. Esta es la parte moral en que nos corresponde actuar los padres cristianos. Si los hijos crecen ciegos para ver y distinguir entre lo bueno y lo malo, la mentira y la verdad, salgamos a defenderlos con los conocimientos que tenemos por habernos llenado de la palabra de Dios. Debemos orientarlos no solo con palabras sino con “el ejemplo que arrastra”. Escucharlos con atención, paciencia, comprensión y una buena comunicación. Está bien que se esfuercen en que sus hijos crezcan intelectualmente siempre junto con su formación cristiana. No permitir que el celular reemplace a la comunicación familiar.

    Martha Reclat de Ortiz

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