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Siria, sin hombres para casarse por la guerra

La mayoría de varones ha emigrado, está en el ejército o ha fallecido y casi ha desaparecido el entramado social que se utilizaba antaño en las familias para hallar cónyuges.

Siria /
25 feb 2018 / 00:01

Nur se mira el dedo, sin anillo, y escruta a sus camaradas de la universidad de Damasco pero solo ve mujeres y ningún chico con el que poder casarse.

Con 30 años, esta mujer que decidió retomar sus estudios, dice estar impaciente para casarse. Pero la guerra en Siria, que se está eternizando, hace que la gran mayoría de hombres o bien hayan emigrado, o estén en el ejército o hayan fallecido.

“Espero que un día una alianza orne este dedo”, confía Nur, que utiliza un seudónimo para, según ella, hablar libremente.

“No hay más hombres jóvenes aquí, se fueron hace años. Su número se reduce de año en año”, asegura.

Cuando estalló el conflicto, en 2011, Nur se preparaba para obtener su diploma en economía.

En aquella época, tenía cada semana nuevos pretendientes. “Hoy las peticiones de matrimonio casi han terminado”. Y los que las proponen “o ya están casados o son mayores”, lamenta la mujer.

“No tengo nada para pasar el tiempo. Ni amigo, ni amante ni marido”, suspira. “Me horroriza la idea de que me salgan canas antes de casarme. Entonces no tendré ninguna esperanza”.

En este país tan conservador, las mujeres suelen casarse antes de la treintena.

“Hoy en día, una mujer puede casarse a los 32 años sin que la gente le diga que lo ha hecho tarde”, explica Salam Qasem, profesora de psicología en Damasco.

En casi siete años de guerra, más de 340.000 personas murieron. Decenas de miles de hombres fueron llamados al frente.

De los 23 millones de habitantes que contaba el país antes de la guerra, más de cinco millones huyeron fuera de las fronteras y cerca de siete millones son desplazados internos.

Siria, sin hombres para casarse por la guerra

Esto ha hecho que casi hayan desaparecido los lazos sociales que se utilizaban antaño en las familias para encontrar futuros cónyuges, señala Qasem.

“Los vecinos se conocían todos antes o aprendían a conocerse rápidamente, pero hoy, las familias están dispersadas por todas partes”, explica.

Algunos sirios consiguieron superar estas dificultades casándose a través de Skype. Los futuros esposos viven en diferentes países o provincias sirias y delegan a una tercera persona para concluir o registrar su acta de matrimonio mientras ellos intercambian sus votos en línea.

Con 31 años, Yusra, que trabaja como traductora al servicio del Gobierno, explica que sus padres temen que “pierda el tren del matrimonio”.

“No quiero que te conviertas en una solterona”, le repite su madre, mientras le aconseja que “mire a su alrededor para encontrar un buen partido”.

Pero como Nur, Yusra está rodeada de colegas mujeres u hombres que considera demasiado mayores para ella.

“Todo el mundo sabe que una gran parte de la juventud ha pagado un alto precio” en el conflicto, recuerda esta mujer.

Además de la falta de hombres jóvenes, la guerra también ha hecho que las bodas entre personas de diferentes comunidades religiosas sean más difíciles. También ha provocado una fuerte inflación, un desempleo generalizado y pérdidas económicas colosales.

“El aumento del coste de la vida y otros factores financieros hacen que el matrimonio sea una misión imposible”, explica Firas, un hombre de 37 años que no quiere casarse.

“Quien se case en estas circunstancias está loco. No puedo ni garantizar una vida segura y digna para mí, ¿qué pasaría si tuviera una mujer e hijos?”, se pregunta.

Munzer Kallas colgó en la pared de su habitación un gran calendario con varias fechas marcadas en rojo. Son los plazos para presentar las solicitudes de becas para estudiar en el extranjero.

“No pienso para nada en el matrimonio. He decidido seguir a mi hermano a Alemania”, dice este estudiante de medicina, de 26 años. “Será mejor para mí que busque un billete de avión y no una mujer”.

Rescatistas no alcanzan a contar los muertos en Guta

Los socorristas desplegados en la región siria de Guta dijeron estar tan sobrepasados por los incesantes bombardeos que han perdido la cuenta de los cuerpos de las personas fallecidas en uno de los asaltos aéreos más sangrientos de los últimos siete años de guerra.

Aviones de guerra bombardearon un enclave rebelde ayer, el séptimo día consecutivo de una feroz escalada de Damasco y sus aliados, dijo un servicio de emergencia, un testigo y un grupo de vigilancia del conflicto.

Los residentes se refugiaron en sótanos y las organizaciones benéficas médicas criticaron los ataques a una decena de hospitales, mientras Naciones Unidas aboga por una tregua en Guta, el único gran bastión rebelde cerca de la capital.

No hubo comentarios inmediatos del ejército sirio. El Gobierno de Damasco y Rusia, su aliado, dicen que solo atacan a objetivos militantes. Además declaran que su objetivo es detener los ataques con morteros por parte de rebeldes contra la capital y acusan a los insurgentes en Guta de usar a los civiles como escudos humanos.

Una oleada de disparos de misiles, bombardeos y ataques aéreos han dejado a casi 500 personas muertas desde el domingo pasado, dijo el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Los muertos incluyen a más de 120 niños.

Las redadas afectaron a Douma, Hammouriyeh y otras ciudades ayer, matando a 24 personas.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.expreso.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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