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Los desvaríos del ‘Chapo’ en prisión

Según sus abogados, el narco no distingue el día de la noche. Oye música en una radio apagada; nadie puede hablar con él

16 mar 2017 / 00:02

Hace tiempo que ‘El Chapo’ perdió la noción del tiempo, recluido 23 horas diarias en una celda sin ventanas en la que tirita de frío y está empezando a perder la cabeza. Se queja de que oye música, pese a que la radio está apagada. Los abogados que defienden a Joaquín Guzmán Loera en EE. UU. describen como una pesadilla el día a día del considerado mayor narcotraficante del mundo. Alertan de que su estado ha empeorado en las últimas semanas y reclaman que se suavicen sus condiciones de reclusión.

Desde que fue extraditado por México, el 19 de enero, ‘El Chapo’ está recluido en el Metropolitan Correctional Center (MCC), en Nueva York, en un recinto de máxima seguridad famoso por sus condiciones extremas. En una moción presentada el lunes, su defensa relata que la climatización de su celda funciona mal y que a menudo le falta ropa de abrigo y pasa frío. La luz eléctrica siempre está encendida, incluso cuando es de noche, de modo que le cuesta distinguir en qué momento del día está. “Compró un pequeño reloj -dentro de un economato que hay en el centro- pero se lo quitaron de la celda sin explicación. Sin ventana ni acceso a la luz natural, el reloj era su única manera de distinguir el día de la noche”, explica el documento.

‘El Chapo’ debería poder ver una hora de televisión diaria de lunes a viernes, pero el televisor al que tiene acceso está siempre apagado porque, según los responsables de su vigilancia, “están buscando programas adecuados, como documentales de National Geographic”. Además, su tiempo catódico coincide con la única hora de ejercicio a la que tiene derecho, en una sala sin ventanas al exterior.

Hasta ahora, las únicas visitas que ha recibido Guzmán Loera son de sus abogados, que además no pueden trasladarle ningún tipo de mensajes de su mujer, Emma Coronel. El capo no puede hablar con ningún interno y ningún guardia tiene permitido establecer conversación con él. En EE. UU. tiene que responder por 17 delitos, que podrían implicar una condena a cadena perpetua. Los fiscales consideran que es responsable de miles de muertes, secuestros y torturas en todo el mundo, sobre todo en México, además de dueño del mayor imperio de la droga, formado a lo largo de cuatro décadas.

Las dos fugas que protagonizó en México -la última, en 2015, fue una humillación nacional- han llevado a la justicia americana a extremar las precauciones. Sus abogados consideran, sin embargo, que el trato a Guzmán viola la primera, la quinta y la sexta enmienda de la Constitución. El recinto de máxima seguridad del MCC, la llamada Unidad 10, ha sido denunciada también por Amnistía Internacional (AI).

Guzmán pidió ver a un cura y recibió la visita de dos que habían sido autorizados, pero la reunión con el primero no duró más que unos pocos minutos porque este no hablaba español, mientras que el segundo usó a un guardia como traductor. En México, al menos podía recibir las visitas de su esposa.

En la moción, la defensa también teme los efectos de toda la expectación mediática que genera la historia del narco y los libros y películas que se están produciendo sobre su vida (como la nueva serie de Netflix o un filme de Ridley Scott), ya que, a su juicio, predispone a considerarle culpable. Los abogados critican que su cliente no pueda hablar con la prensa y ofrecer su versión de los hechos cuando se difunde un relato que da por hecho la culpabilidad. ‘El Chapo’ ha caído en la trampa de su propia leyenda.

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