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La corrupción de la carne sacude a Brasil y salpica los partidos políticos

En el operativo fueron detenidos supervisores sanitarios y empresarios

Brasil /
18 mar 2017 / 00:02

Brasil, uno de los grandes productores de alimentos del mundo, fue sacudido ayer por una operación policial que desbarató una mafia que adulteraba carnes y tenía vínculos con al menos dos partidos de la base del gobierno de Michel Temer.

El escándalo tiene una vertiente política, que salpica al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera Temer, y al Partido Progresista (PP), pero también un delicado flanco económico, ya que las carnes adulteradas con agentes químicos eran tanto para consumo interno como para el mercado internacional.

Brasil es el mayor exportador mundial de carne bovina y de pollo, el cuarto en el segmento de cerdos y las ventas externas de esos tres representaron en 2016 el 7,2 % de ese comercio, con 11.600 millones de dólares.

La banda fue desarticulada en una vasta operación, apodada “Carne Débil” realizada en siete estados del país, en la que fueron detenidos fiscales de la vigilancia sanitaria y directivos de varias empresas cárnicas que son investigadas y entre las que figuran BRF y JBS, dos de las más importantes del sector en el país.

“Los agentes públicos, valiéndose del poder de fiscalización de sus cargos, mediante el pago de sobornos, facilitaban la producción de alimentos adulterados y emitían certificados sanitarios sin cualquier fiscalización efectiva de los alimentos”, informó la Policía Federal.

El comisario Mauricio Moscardi fue más allá y declaró que “la investigación deja bien claro que una parte del dinero de las coimas era revertido para partidos políticos”. Entre ellos, citó al PMDB y al PP, aunque no precisó la forma en que esas formaciones políticas se beneficiaban de esa trama.

A través de una escueta nota se pronunció el PMDB, que se limitó a decir que “desconoce el tenor de la investigación”, revelada ayer por la Policía Federal.

Según sostiene la Policía Federal, los funcionarios de sanidad eran sobornados por empresarios para flexibilizar la fiscalización, alterar fechas de vencimiento o incluso adulterar carnes con agentes químicos, en algunos casos cancerígenos, tanto para el consumo local como para la exportación. EFE

A LA CARTA