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El voto inquieta a los mercados argentinos

Las primarias legislativas llegan con Fernández como favorita. Explosión en la firma a cargo del recuento en Buenos Aires

12 ago 2017 / 00:00

Es solo una primera ronda de las elecciones de octubre sin efectos prácticos reales, pero en Argentina todo parece pendiente de lo que suceda mañana en las PASO, las primarias legislativas que funcionarán como una especie de sondeo para comprobar el ánimo de los votantes. La campaña cerró el jueves -en Argentina hay dos días de reflexión- en un ambiente de incertidumbre total, con los mercados muy nerviosos ante la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner gane en la provincia de Buenos Aires. Y con una inesperada e inquietante noticia: un paquete bomba estalló en las oficinas en la capital de la empresa española Indra, encargada de hacer el recuento electoral. El ataque dejó dos personas con heridas y quemaduras, aunque fuera de peligro.

La economía argentina depende como muy pocas del Estado, y por tanto de la política, y en las últimas semanas el Banco Central está gastando mucho dinero de las reservas para evitar que el dólar se dispare ante el temor de los inversores de que un triunfo de Fernández en la provincia de Buenos Aires debilite al gobierno de Mauricio Macri y frene su política de reformas y ajuste, en especial en las hipersubvencionadas tarifas de la energía y el transporte. Los analistas creen que si gana ella, el presidente tendrá mucho más difícil la reducción del déficit público que tiene prevista para después de las elecciones.

Los candidatos cerraron la campaña en este ambiente de incertidumbre que beneficia a los dos principales grupos, el de Fernández y el de Macri, que tiene como candidato principal a su exministro de Educación, Esteban Bullrich. La expresidenta lo atacó en su último acto de campaña en La Matanza, el municipio más poblado de los alrededores de Buenos Aires y uno de los más pobres, corazón de su núcleo duro en el conurbano. “Lo tienen escondido a Bullrich, le han pedido que no abra la boca”, se rió Fernández ante los errores durante la campaña de su rival. Era otra política, incluso admitió que ha pecado de soberbia, algo inédito en ella. “Algunas veces no hemos sido tan humildes como debiéramos, tenemos que reconocerlo”.

Fernández, apoyada por el consultor español Antoni Gutiérrez, ha diseñado la campaña como un plebiscito sobre Macri para recuperar a la clase media que le dio la espalda en 2015 y ahora sufre la crisis. “Ayudénnos a convencer al Gobierno de que tiene que cambiar el rumbo económico. Necesitamos expresar que las cosas así no pueden seguir. Cuando vayan a votar, aunque estén bien, piensen en los millones de personas que están mal”.

Mientras, Macri lanza el mensaje contrario: si ella gana, se irán los inversores, se hundirá el país, explica. Incluso llegó a decir que la expresidenta tiene “un problema psicológico”, alentando así la tesis instalada de que está enferma.

“Nos costó encontrar el punto de partida porque habían dejado un Estado destrozado... mi gobierno puso en marcha el país después de casi seis años sin crecimiento”, dijo Macri en el cierre de campaña de Cambiemos en Córdoba, la segunda provincia del país y responsable, en buena medida, de su triunfo electoral en 2015.

Lucha por un bastión peronista

Cristina Fernández competirá mañana como cabeza de la lista de precandidatos al Senado del frente kirchnerista Unidad Ciudadana por la provincia de Buenos Aires.

Este distrito electoral, el mayor del país, con un peso sobre el padrón nacional del 37 %, es un tradicional bastión del peronismo, pero en la elección de 2015 pasó a estar gobernado por el macrismo, cuando María Eugenia Vidal accedió al Ejecutivo provincial con un 39,89 % de los votos.

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