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Tras siglos de discriminación, los indígenas bolivianos quieren consolidar su recién ganado poder político, votando hoy en un referendo a favor de una nueva Constitución impulsada por el presidente Evo Morales.
El mandatario, un indígena aimara que saltó al liderazgo desde los sindicatos de productores de coca, promete la nueva Carta Política para refundar el país y convertirlo en un estado plurinacional, donde los indígenas tengan protagonismo.
Casi 4 millones de bolivianos acuden a las urnas tras un traumático proceso de tres años, en los que el país estuvo al borde de una guerra civil por la oposición de cinco regiones rebeldes -Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca, Beni y Pando- empeñadas en que se respetaran sus anhelos autonómicos, considerados como “separatistas” por el Gobierno.
El referendo fue convocado tras un consenso alcanzado en octubre pasado en el Congreso entre el oficialismo y la oposición, para atajar una escalada de violencia que en septiembre estalló en Santa Cruz y Pando con un saldo de al menos una docena de campesinos leales a al Presidente muertos.
Para Morales, en el poder desde enero de 2006, este proceso pondrá fin a un statu quo que favorece a un grupo minoritario de mestizos y descendientes de europeos, que han controlado la economía y la política de Bolivia desde su fundación como república en 1825.
Aproximadamente el 60% de los adultos del país de 10 millones de habitantes se considera indígena, una mayoría que siente que ha estado apartada del poder por centurias.
“Hay bastante discriminación, con los aimaras, con las mujeres de pollera, siempre nos hacen a un lado, por ejemplo en un hospital, en lugares públicos”, dijo Cristina Yapu, una viuda de 43 años que viste la prenda tradicional.
Como ella, muchos otros indígenas dicen que votarán por el cambio constitucional no tanto por su línea socialista y la promesa de una mayor justicia social, sino simplemente porque se identifican con Morales.
“Conozco muy poco (la nueva Constitución). Pero quiero votar ‘Sí’. Se tienen que reconocer los derechos de los pueblos indígenas, porque somos mayoría”, agregó Yapu.
Un nuevo orden
Si es aprobada en el referendo, la nueva Constitución dará más poder político a los indígenas, prohibirá los latifundios y reforzará el control estatal sobre la economía. Y el cambio permitiría al presidente Morales buscar la reelección inmediata por una sola vez.
Los críticos prevén una dura batalla política para aplicar el texto. El apoyo al proyecto de Morales es más fuerte en los distritos andinos occidentales que en las tierras bajas orientales, lideradas por Santa Cruz, controlado por la élite empresarial. Esa división nacional se refleja en el Congreso, donde el oficialismo es amplia mayoría en la Cámara de Diputados y la oposición domina el Senado.
Analistas creen que, con el cambio constitucional, Morales podría controlar ambas cámaras después de las elecciones que se realizarían en diciembre, y algunos temen también que se genere una discriminación contra los mestizos.
Xavier Albó, un antropólogo, dijo que el nuevo texto es el más avanzado en Latinoamérica en materia de derechos indígenas. “En el fondo viene a ser como la conciencia vergonzante, (algunos creen que los indígenas) nos harán lo que nosotros les hemos hecho”, indicó.
mediciones en la prensa
No se han difundido sondeos recientes, pero en agosto pasado, Morales triunfó con el 67% de los votos en un referendo revocatorio de mandato. Algunos sondeos que aparecieron en medios críticos del Gobierno cifraron el apoyo a la reforma constitucional en alrededor del 55%, aunque el mandatario ha asegurado que superará esa cifra.
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