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| Richard Castro / EXPRESO |
| una batalla campal. Carlos Rugel (i) y Jonathan Suárez se preparan para lanzar la canica frente a la línea de soldaditos de plástico. Gana quien mayor número de muñecos derribe. |
Juegos de invierno en tiempos del “play”
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La mirada atenta de aquel par de niños que parecen congelados en el tiempo, en una de las gráficas de este fotorreportaje, demuestra que lo que está en juego es algo muy serio.
Tan grande como la oportunidad de ser proclamado el rey de las canicas o del trompo en aquella vereda.
En los barrios de la periferia, donde las economías domésticas vuelven inalcanzable la tecnología de los videojuegos, la diversión recurre a lo básico: la calle como espacio lúdico; unas canicas y un par de trompos. El resto es cuestión de armar los cuadros.
Richard Castro, fotoperiodista de EXPRESO, recorrió la ciudad en busca de aquellos sitios y se encontró con esquinas donde el juego del trompo y las canicas son instancias colectivas, donde el “otro” no es un individuo virtual, sino un adversario que contrapone también su destreza. (RGS)
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