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| Víctor Hugo Asencio / EXPRESO |
| Descanso. Cientos de personas disfrutan del amanecer en Montañita, tras pasar la noche en el pequeño espacio que ocupa una sencilla carpa. Total, para ser feliz allí es muy poco lo que se necesita. |
Una aventura llamada “Montaña”
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Entre comentarios se corre la voz sobre la existencia de un lugar mágico, donde se puede dar rienda suelta al instinto aventurero y disfrutar la vida de una forma diferente, libre del ruidoso mundo.
Equipados únicamente con lo necesario, quizá con una carpa para pasar la noche -que en realidad no es tan importante porque el entretenimiento apenas se inicia cuando cae el sol-, europeos, gringos, jamaiquinos, asiáticos, se dan cita en este lugar acogedor, trayendo consigo parte de sus costumbres y culturas.
Unos más locos que otros, allí convergen y se fusionan los amantes de la naturaleza.
Toda la vida se concentra para ellos donde las montañas se mueren a orillas de un inmenso mar, donde comienza un paraíso terrenal, en el que lo inusual es cosa de todos los días. Simplemente eso es Montañita...
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