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Si hubo un tema dominante en la Exposición de Productos Electrónicos para el Consumo realizada en Nueva York, este mes, fue el de que absolutamente todos los artículos en nuestras vidas se están volviendo una computadora conectada a Internet.
El elegante telefonito Palm Pre promete facilitar las llamadas a las amistades buscando sus números en Facebook.
Una versión nueva de la Pikup Ford F150 permitirá que los conductores revisen los manuales de servicio buscando en la red en una computadora integrada al tablero.
Las nuevas televisiones de LG, Samsung y otras marcas permitirán que los espectadores vean películas de Netflix y otros sitios en Internet.
En dos años, el 90% de todos los productos Sony se conectarán a Internet, pronosticó Howard Stringer, director ejecutivo de esa compañía.
Pero estos avances también tienen su lado oscuro para las compañías que los hacen.
Si lo más emocionante del teléfono, camioneta o televisión son los sitios en la red a los que se puede tener acceso y las aplicaciones de los programas que se pueden descargar, entonces el artefacto en sí mismo es menos importante.
Eso fue lo que le sucedió a la industria de las computadoras, debido a la implacable presión sobre el precio y los productos que no pueden distinguirse unos de otros. No es precisamente un modelo atractivo de negocios.
“Estamos haciendo de la nueva tecnología una materia prima”, dijo William Wang, director ejecutivo de Vizio, convertido en el tercer vendedor de televisiones más grande del país, después de Samsung y Sony. Ahora, esos televisores de pantalla plana y alta definición se han vuelto algo común.
Otras marcas más establecidas no están de acuerdo. Sus pantallas son más delgadas y las imágenes, más brillantes, por lo que atraen consumidores, argumentan. Y están trabajando en otra tecnología, a la vista en la exposición: las televisiones tridimensionales.
Sin embargo, las marcas más establecidas saben que el campo de batalla está cambiando. Lo que diferenciará cada vez más a una televisión de otra será el programa que se use y los servicios de Internet a los que se pueda conectar.
Incluso Nokia, que vende más teléfonos celulares que sus tres competidores más cercanos, dice que gran parte de su éxito futuro se dará con la venta de servicios que se operen con los teléfonos, desde música hasta mapas.
Otro enfoque es tratar de integrar chips de computadora con conexiones a Internet, los que siguen haciéndose más baratos y pequeños, a aparatos insólitos. Sony introdujo un reloj despertador conectado a Internet que despierta con vídeos musicales favoritos y con los informes del tránsito en los recorridos cotidianos.
La taiwanesa Asustek ha desarrollado una computadora con pantalla digital que se cuelga a la pared, y una computadora personal en un teclado que permite que el usuario navegue por la red en su televisor.
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