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Sexting entre la diversión y el exhibicionismo

20 jun 2014 / 00:43

No tienen la mayoría de edad y su cuerpo desnudo circula por Internet. En definitiva, los tiempos han cambiado. Pasamos de las cartas de amor y los mails románticos a las mensajes de texto y fotos eróticas a través del celular. Es la peligrosa moda de compartir imágenes de alto contenido sexual. Una nueva práctica conocida como sexting o sexteo y que ha ganado cada vez más popularidad entre los adolescentes e integrantes de la generación virtual.

El fenómeno es el resultado de una combinación de las palabras en inglés sex (sexo) y texting (mensajes de texto). Fue identificado en Estados Unidos en el 2005 y, según lo refleja la encuesta online Sexting, una amenaza desconocida ha ganado adeptos en América Latina en los últimos 5 años. Tanto así que el 40% de un total de 3.538 encuestados, entre ellos los ecuatorianos, han hecho uso de esta práctica.

Para tres expertos de Guayaquil, este comportamiento puede darse a partir de los 12 años. Es más común entre las mujeres que en los hombres por ser ellos los que solicitan la imagen y animan a las chicas a que lo hagan a fin de iniciar el coqueteo y dar pie al ‘jugueteo sexual’.

Pero, ¿por qué los jóvenes acceden a hacerlo?, ¿qué realmente los motiva a enviar una imagen de alto contenido sexual de sí mismo a su pareja o a alguien usando el teléfono móvil sabiendo que esta podría ser subida a una red social?

Para la psicóloga clínica y psiquiatra Julieta Sagnay, directora de la Clínica de la Conducta en la ciudad, son diversos los factores que impulsan a un joven a hacerlo. Las causas van desde la curiosidad y la desatención familiar hasta el sentimiento de popularidad que creen ganar a través del exhibicionismo.

El libre acceso a los medios tecnológicos, sin que los padres hagan un debido control de uso por parte de los chicos, también pesa en su actuar. Sobre todo si este no posee criterio para medir lo que implica subir a la web o enviar por celular este tipo de contenidos.

Para Bertha de Farah, máster en terapia familiar sistémica y licenciada en consejería familiar, lo delicado de esta práctica es la facilidad con que esas fotos se desvían de su curso original. Y es que un menor que se fotografía en actitudes sexuales puede sugerir precocidad, provocando no solo el deseo de un encuentro sexual, sino también un posible abuso de carácter físico o emocional.

Quienes lo experimentan también corren el riesgo de que dichas imágenes acaben siendo usadas para una sextorsión (chantaje sexual) por parte de sus destinatarios o de terceras personas. Más aún el peligro se multiplica si se publican también datos personales de la víctima, como sucede cada vez con más frecuencia.

Y qué decir de los daños psicológicos. Si la intimidad de una persona ha sido distribuida sin control generará humillación, ansiedad, depresión, trauma, aislamiento social e, incluso, puede inducir al suicidio.

Para Jonathan Lucero, psicólogo y docente del colegio Americano en Guayaquil, este tipo de riesgos no los padecen solo los adolescentes. Las secuelas que trae el uso de las nuevas tecnologías y las múltiples formas de poner en juego la identidad y la intimidad son tan nuevos para los adultos como para los chicos.

Quizás lo que más les angustia, añade, es que sus hijos puedan tener incluso mayor experiencia que ellos en este campo, aún con las precauciones necesarias para su uso.

De allí que la labor del adulto no es prohibir las nuevas tecnologías, sino ayudar a sus hijos a desarrollar el criterio necesario para preservar apropiadamente su privacidad e intimidad. La clave está en interiorizarse en el tema.

Farah corrobora esta recomendación. Para ella, los hijos deben estar enterados de lo que es la sexualidad y también de lo sagrado y valiosa que es para así tratarla con respeto. Las familias deben comunicarse más, puntualiza: “se necesita recuperar los valores y los principios. Y en eso justamente es que hay que trabajar”, manifestó.

PREOCUPACIÓN MUNDIAL

Los efectos del sexting fueron recalcados en un informe recientemente publicado por la Unicef, según publica la página sexting.es.

EN ECUADOR

Quienes han sido víctimas de este fenómeno o sus derivados (chantaje sexual, ciberbullyin o sextorsión) pueden denunciar su caso en la Fiscalía.

SITUACIÓN

El 37% de latinoamericanos no cree que este fenómeno sea un problema. Ellos lo ven como parte del cortejo que tienen los jóvenes de la generación de Internet.

EN CONTEXTO

El fenómeno, considerado una moda entre los jóvenes, consiste en hacerse fotos eróticas e intercambiarlas por el celular.

El estudio online “Sexting, una amenaza desconocida” revela que el 40% de los internautas en América Latina lo ha practicado.

Este comportamiento puede darse a partir de los 12 años. Es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres.

Sextorsión, ciberbullying, daños al honor y a la intimidad son los principales problemas que se pueden derivar de esta práctica.

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