viernes, 20 octubre 2017
21:20
h. Última Actualización

Tres semanas, con derecho de admisión

En algunos puntos el Centenario era tierra de nadie. La Policía Metropolitana ha dispuesto un operativo que controla el ingreso.

02 jun 2017 / 00:00

Para el común de los guayaquileños el parque del Centenario era solamente el obligado lugar de paso para ir de un lado del bulevar 9 de Octubre hacia el otro. Quienes se atrevían a intentar tomar un descanso en alguno de sus espacios interiores, se exponían a descubrir desde situaciones peligrosas -robos- hasta inmorales: personas semidesnudas o ebrias o afectadas por el consumo de drogas.

Un panorama diferente se evidencia en estos días. En el lugar donde Segundo Ruiz y Carlos Arroyo, un gasfitero jubilado y un ebanista activo, se reúnen una vez a la semana en el tramo noreste del parque, ya no están “los borrachitos”, dice uno de ellos. Tampoco se observa a los hacheros que se habían adueñado de varios tramos. Ni siquiera los predicadores, que con altoparlantes invitaban al transeúnte a arrepentirse, siguen ahí.

Todos fueron desalojados por uniformados de la Policía Metropolitana, que cada día abre solo una de las puertas -la de la calle Lorenzo de Garaicoa- y ha establecido, por las próximas tres semanas, el derecho de admisión.

“Este tipo de control no será de manera permanente”, ha aclarado el vocero oficial del Cabildo porteño, Jorge Rodríguez, es hasta que se terminen los trabajos de mantenimiento que la Dirección de Parques y Áreas Verdes ejecuta en estos días.

A inicio del pasado mes el alcalde Jaime Nebot denunció que dentro de uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, la Plaza del Centenario, se había “producido una serie de inconvenientes”. Entre estos, el robo sistemático del cableado eléctrico, que lo dejó a oscuras.

Frente a esto ordenó que se ponga guardianía y hasta que se electrifique, con las debidas advertencias, la parte superior de la cerca.

De inmediato se iniciaron los trabajos de rehabilitación y el desalojo de todas aquellas personas que generaban un ambiente de inseguridad en el interior de la plaza.

Así se lo describió a EXPRESO Roberto Viteri, vocero de la Policía Metropolitana, la mañana de ayer. “Aplicamos un filtro sencillo: sabemos el perfil del consumidor de drogas, de los chamberos... Ellos no tienen por qué estar en el parque”.

La medida de dejar solo una puerta abierta, se mantendrá hasta que los trabajos de reparación estén terminados. Luego de eso, se recomendó que solo se reabra la del lado de la calle Pedro Moncayo.

“Solo así podemos mantener el control de las personas que ingresan al parque”, dice Viteri, quien asegura que esta medida le fue planteada al alcalde Nebot.

Los metropolitanos continuarán ejecutando el filtro de manera permanente.

Voces

Narciso Navarrete Chancay, profesor del colegio Luis Bonini Pino

Este parque es muy bonito y no se lo podía disfrutar porque estaba invadido de gente de todo tipo. Peligrosos y drogadictos. Eso volvía riesgoso que los guayaquileños lo visiten.

Humberto Rosado Cedeño, abogado

Me parece bien que se haya hecho esto. Aquí se veían cosas terribles a cualquier hora del día, y eso que es un sitio emblemático y que está en pleno centro turístico de la ciudad.

Érick Zambrano Zambrano, microempresario del sector publicitario

Este era un parque vedado para la familia guayaquileña, porque estaba en mano de delincuentes de todo tipo. Era una cantina pública. Ya era tiempo de que lo recupere.

Este parque es muy bonito y no se lo podía disfrutar porque estaba invadido de gente de todo tipo. Peligrosos y drogadictos. Eso volvía riesgoso que los guayaquileños lo visiten.

Tránsito peatonal

Sin paso al otro lado

No todos los transeúntes que ingresan por las puertas a medio abrir del lado de Lorenzo de Garaicoa, escuchan lo que vocean los metropolitanos: no hay paso del otro lado. Eso le ocurrió a Jorge Bonilla, quien tuvo que atravesar todo el parque hasta llegar a las puertas de la calle Pedro Moncayo y verificar que estaban cerradas. “Esto es molestoso, uno anda de apuro”, dijo. No es la única persona que reacciona por el cierre parcial de la plaza del Centenario, como una medida con la que se busca devolverle la seguridad.

A LA CARTA