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Parir de pie está de moda

En 2013, la Zona 8 de Salud registró 142 casos; en 2016 subió a 7.406. El alumbramiento vertical, según los especialistas, facilita la salida del bebé

18 feb 2017 / 00:02

Será su primer bebé y aún no conoce el género, pues en la última ecografía no fue posible ver sus órganos genitales. Sin embargo, Cecia León, quien atraviesa la semana 35 de embarazo, está segura de cómo llegará al mundo. “Será por parto vertical”, apunta.

Para eso se prepara desde hace algunas semanas: acude a sus citas programadas en el centro de salud Martha de Roldós, donde realiza ejercicios en la sala de psicoprofilaxis. Son ejercicios físicos, de relajación y de respiración que preparan al cuerpo para cuando llegue el alumbramiento.

En el sitio, un grupo de mujeres ejecuta los movimientos guiados por el médico ginecólogo Miguel Lazo, quien las “entrena” para fortalecer los músculos a nivel del suelo de la pelvis. Eso ayuda a que el alumbramiento sea más fácil para quienes deciden parir de manera vertical o con parto humanizado, como también se conoce esta práctica.

En 2008, para reducir la muerte materno/infantil e incluir la interculturalidad, el Ministerio de Salud Pública (MSP) emitió una guía técnica para implementar esa práctica en el país. Una vez expedida la guía se procedió a adecuar los servicios de salud, implementando el mobiliario necesario, explica Vilma Inca Andino, analista de derechos humanos, equidad, interculturalidad y participación social de la Coordinación de Salud de la zona 8.

Para 2013, los centros de salud que contaban con este servicio (ver gráfico) empezaron a registrar los partos humanizados: 142 en ese año.

En poco tiempo, las cifras se dispararon. De hecho, el año pasado se contabilizaron 7.406 alumbramientos bajo este método, que consiste en respetar la forma natural de nacer de un bebé. “Toma su tiempo y la mujer tiene absoluta libertad para todo. Ella decide qué quiere vestir, quién la puede acompañar, qué desea tomar, y si desea comer durante el trabajo de parto también se lo permite”, acota Inca.

Por su parte, Lazo, quien ha perdido la cuenta de cuántos bebés ha recibido bajo este método, cuenta que el parto vertical o intercultural tiene varios beneficios, pero el principal es que el esposo puede acompañar a su mujer el tiempo que dure la labor de parto. “Y yo prefiero que esté presente porque así él puede observar el trabajo de su esposa y la va a respetar mucho más al presenciar esa labor”.

Esta práctica ancestral, según el director técnico del hospital de la mujer Alfredo G. Paulson, Francisco Egüez, es recomendada para mujeres cuyo parto está previsto sin riesgo, para lo cual requiere un monitoreo e historial clínico para saber si la mujer es una candidata idónea para someterse a ese procedimiento.

Lazo, por ello, recomienda que durante el tiempo de gestación las mujeres se hagan sus chequeos normales en los subcentros de salud, y al llegar a la semana 34, sean referidas a los centros que dan la atención en parto vertical.

Esta práctica, coinciden los profesionales, proporciona varias ventajas. Uno de ellos es que facilita la salida del bebé al no haber compresión del conducto vaginal como sí hay cuando la mujer está acostada.

“Cuando una mujer está acostada, no tiene punto de apoyo. En el parto vertical, los pies son su punto de apoyo. Además, al estar sobre la espalda, el canal vaginal se comprime y el niño nace, pero por fuerza. Con el parto vertical el efecto de la gravedad hace que el bebé salga”, explica Lazo.

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