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Los lavadores de vehículos inquietan a la Kennedy Nueva

Al menos 10 puestos informales se ubican entre la avenida Ernesto Noboa y la Miguel H. Alcívar. El ruido y el exceso de tráfico molestan a los vecinos del sector.

13 ene 2018 / 00:01

Son las siete de la mañana y el ruido que genera la máquina pulidora de carros despierta a la familia Cárdenas. Ellos viven en la ciudadela Kennedy Nueva, justo por donde inicia la avenida Miguel H. Alcívar, en el norte de Guayaquil, y aseguran que la situación es insoportable.

“Se supone que hay una ordenanza que prohíbe que estas personas utilicen la vía pública y que impidan el paso de las personas por las veredas, pero nada de eso se cumple. Inician con sus trabajos tan temprano y no dejan dormir. El ruido diario es incómodo”, cuenta Mauricio Cárdenas, de 77 años de edad y residente del sector por 30.

La normativa a la que Mauricio se refiere es la Ordenanza de Uso del Espacio y la Vía Pública, que especifica que está prohibido realizar trabajos en la vía pública que signifiquen riesgos, molestias y perjuicios al vecindario. Dicha infracción se sanciona con el pago de medio salario básico.

Sin embargo, Jorge Rodríguez, vocero municipal, explica que esa sanción aplica cuando estas lavadoras dependen de un local que es clausurado inmediatamente. El control, en este caso, se debe efectuar en conjunto con la Autoridad de Tránsito Municipal.

Jorge Orozco, otro morador, recuerda que los informales empezaron a instalarse hace poco más de un año. “Antes se veía a tres o cuatro, pero al darse cuenta de que nadie les decía nada, esto se fue llenando de personas que se extendieron hasta llegar a la Miguel H. Alcívar. No podemos caminar y la calle siempre está mojada”.

Orozco dice que lo más indignante es que estos trabajadores hacen que los vehículos se parqueen en dos calles en las que existe una señal que impide esta acción, lo que a su vez provoca un perjuicio a sus clientes.

“Encima de que infringen la ley por estacionar en donde no se puede, crean un caos vehicular tremendo, especialmente a la salida del colegio (Unidad Educativa del Milenio Ileana Espinel) que fue inaugurado el año pasado por el presidente. Los carros hacen doble columna y no se puede circular por la avenida”, lamenta el vecino.

Estos negocios informales inician en la salida del Hospital de la Policía, en la avenida Ernesto Noboa, hasta llegar a la entrada del colegio mencionado. Algunos puestos han improvisado carpas y cada uno cuenta con al menos tres personas encargándose de los trabajos.

En un recorrido realizado por este Diario se pudo constatar que las lavadoras utilizan este sitio durante todo el día.

“Entendemos que ellos quieren trabajar, pero deberían buscar la manera de no molestar a los que vivimos aquí. Cuando les decimos algo, hasta nos insultan”, indica Cecilia Moreira, habitante del sector.

Los vecinos solicitan más controles en la zona, especialmente en las horas pico.

El Municipio

“Se harán operativos”

El Cabildo coincide con los moradores en que el problema debe solucionarse. Jorge Rodríguez explica que aunque no se ha recibido una denuncia de los vecinos, el Departamento de Justicia y Vigilancia y la Autoridad de Tránsito Municipal realizarán operativos. “En las reuniones de los lunes disponemos a la ATM que vaya y que carro que se estacione, se lo multe. En una semana ya no hay nadie ahí. Entendemos que quieren trabajar, pero no pueden desordenar la ciudad, ni afectar al barrio”.

A LA CARTA