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Vecinos desean que una casa olvidada sea su sede

Buscan en Miraflores a los dueños del predio. Tiene 10 años en abandono. Quieren que el Municipio la entregue al barrio.

14 nov 2017 / 00:01

En puntos distintos de Miraflores existen tres casas que tienen algo en común. El abandono que reina ahí hace 2, 8 y hasta 10 años.

Cada vivienda se ha vuelto una especie de foco de mala vecindad para esta comunidad de cerca de 250 familias que en los últimos meses inició una cruzada por la seguridad en su ciudalela y que EXPRESO ha ido recogiendo.

De los tres inmuebles, solo uno alienta la posibilidad de un mejor futuro. “Existe la opción de que el Municipio expropie esa casa y nos la entregue en comodato para que sea usada como sede del consejo barrial”, dice Tatiana Di Mattias, presidenta de esta organización.

Para esto, los vecinos aseguran que la vicealcaldesa Doménica Tabacchi se habría pronunciado de manera favorable.

Para que el Cabildo lo decida, los vecinos deben aclarar la situación legal de aquella vivienda, registrada con el número 101 de la calle Porvenir y av. Carlos Julio Arosemena.

“En el grupo tenemos a abogados que están ayudando también para revisar si existe un propietario actual o en qué estado legal está”, agrega Pablo Galarza, miembro del consejo y quien hace poco, junto con otros vecinos, se reunieron en la esquina para hablar con los policías destinados a la seguridad del sector, para mostrarles los riesgos que implica una casa en abandono para el barrio.

Para hablar de lo que implica esa situación se presentó en el lugar Susana Ronquillo Cevallos, a quien le ha tocado de manera directa constatar lo que es vivir cerca del foco de inseguridad en el que se ha convertido aquel inmueble. “En los últimos años, sus inquilinos, por así llamarlos, han sido gente de la calle, desde pordioseros hasta recicladores, pasando por drogadictos y ladrones”.

Ella asegura que permanentemente hubo invasión a su propiedad. “Se metían por el techo a robarnos agua. Esto nos generó temor permanente”.

Según los vecinos, hace más de diez años no hay inquilinos formales en la vivienda. Sus primeros dueños -una pareja de esposos- dejaron la casa cuando uno de ellos falleció.

Desde entonces hubo quienes alquilaron la villa, pero no duraron mucho. “Lo último que supe es que estaba en manos de la AGD. Luego de esto no sé qué ha pasado”, dice Susana Ronquillo.

La posibilidad de una expropiación implica un proceso tedioso. De eso están conscientes los vecinos, quienes están decididos a seguirlo, con la certeza de que además de una sede para el consejo de vecinos, se gana con la certeza de que habrá un foco menos de inseguridad en el barrio.

A LA CARTA