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Al mirador le faltan turistas

Bellavista ofrece una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Sus visitantes acuden por la tranquilidad. Es preciso un impulso a nivel local.

16 sep 2017 / 00:01

La imagen atrapa. Pueden verse desde allí el puerto Santa Ana, los cerros de Mapasingue y un cuadro panorámico del norte y sur de Guayaquil. En las noches, miles de luces blancas y amarillas se hacen cómplices de los visitantes.

El mirador del cerro Paraíso, ubicado en Bellavista, es uno de los sitios más altos de la ciudad, pero nunca despuntó como un lugar turístico para el visitante local. No como se esperaba con una inversión de 1,1 millón de dólares.

Fue inaugurado en julio de 2009, como parte de la primera etapa de un proyecto de regeneración urbana y recuperación de áreas verdes, que pretendía anexar ese espacio a un total de 300 hectáreas que incluían, también, al mirador de San Eduardo. Se buscaba crear senderos verdes. Hoy, ese proyecto está inconcluso y sin planes de ser retomado, reconoce el gerente de la Fundación Siglo XXI, Wilfrido Matamoros.

El arquitecto Luis Pérez Merino mentalizó el proyecto macro. Era el encargado de la regeneración urbana en ese entonces, pero falleció en 2007, dos años antes de que se inaugure el mirador.

Este balcón ofrece a Guayaquil en todo su esplendor. Y pese a que las visitas son esporádicas, es el lugar favorito de quienes conocen sus encantos. “Es un mirador de enamorados”, comenta entre risas Wilder García. Jorge Campozano, otro visitante, cree que, de Guayaquil, es uno de los pocos lugares que brinda tranquilidad.

Experiencias similares tiene Juan Manuel Colindres, ciudadano guatemalteco que visitó esta terraza turística por primera vez recientemente. “Me encanta la vista desde aquí. Los edificios de al fondo demuestran el gran avance que la ciudad ha estado teniendo en los últimos años”, observó.

Como él, suelen llegar allí buses de dos pisos con turistas extranjeros, pues aunque no ha sido explotado para consumo interno, se encuentra dentro del catálogo de productos turísticos que acaba de lanzar el Municipio.

Aunque por ahora solo se pueda entrar en auto particular, el mirador tiene todo el potencial de un punto turístico. La guardianía en el lugar es permanente y cuenta con un estacionamiento gratuito para 20 vehículos. Para llegar, hay que pasar por empinadas calles que forman parte de las características únicas de la ciudadela más alta de la urbe.

Un miembro de seguridad del mirador afirma que el lugar es seguro, pero que nunca faltan los percances ocasionados por animales como serpientes provenientes del cerro o por personas que se infiltran en el área para realizar cosas indebidas. “Cuando observamos indicios de estos actos procedemos a retirarlos del sitio”, aseguró.

Matamoros resalta la existencia del mirador. “Ofrece vistas inigualables a la ciudadanía, pero que no es tan visitado como otros sitios. La promoción ya está en otras manos”, advirtió.

A LA CARTA