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El jeep más antiguo

Aparece de esta manera en los registros de la ATM. Fue bautizado con el apodo de ‘Tres Huevos’. Se estima que su fecha de fabricación data de 1941.

18 sep 2017 / 00:01

Si pudiera tener el carro que quisiera, ¿cuál elegiría? ¿Un deportivo, un 4x4... uno elegante? Si ya posee un auto, pero está ‘entradito’ en años, ¿lo cambiaría? Es probable que diga ‘sí’ apenas se lo propongan. ¿Pero qué tal si su ‘cacharro’ no se lo merece?

Tras el volante de los carros se tejen múltiples aventuras. Más que una relación objeto-dueño, el acercamiento se convierte en una amistad cómplice, como la que forjó Méntor Coloma, de 70 años, y su jeep Willy CJ3.

Año 1981. Grandes cambios en la historia ecuatoriana: la guerra de Paquisha, la muerte del expresidente Jaime Roldós y la compra de ‘Tres Huevos’. Así les dicen a las personas que son fuertes en el campo, y este automotor no se ganó el apodo gratis. Este carro de segunda mano ha logrado, incluso, trasladar a 18 personas.

No es cualquier vehículo. Se trata del carro más antiguo registrado por la Autoridad de Tránsito Municipal y hoy circula por las calles de la ciudad con todos los papeles en regla, llamando la atención de quien lo ve en las vías.

“Tiene motor original, tres cambios... ¡cuatro con retro!”. Méntor lo adquirió un año antes del nacimiento de su hijo, un ingeniero naval de 35 años bautizado con su nombre. Es él quien recibe a EXPRESO.

Sus recuerdos con el carro son frescos. No todos lo querían, reconoce jugando con las llaves del automotor. Las principales enemigas estuvieron siempre en casa. “Para salir a comprar los domingos, mi mamá tenía que ponerse un sombrero o no llegaba peinada” “Mi hermana estudiaba en la UEES, no iba a llegar en un carro como este...”, describe.

Pero no todas las mujeres que rodean al jeep lo miran con desdén. Con cierto aire de picardía y una sonrisa a medio hacer, Méntor hijo confiesa que a su novia le encanta el carro.

La edad del automotor es un completo misterio. Antes de llegar a la familia Coloma perteneció al hotel Majestic, adonde trabajó el cuñado de Méntor padre. Fue dado como parte de pago de la liquidación cuando él salió de allí. Se presume que es del 41.

Tiene un gran volante, de más de un metro de circunferencia, dirección mecánica (no hidráulica) y placas de metal ubicadas en la guantera, cuyo aspecto da fe de su antigüedad.

Como todo dueño de vehículo, no faltaron las veces en que el padre de Méntor quiso renovarlo. “Hasta el último me opuse”, recuerda. Y cuenta que no dudó en poner de su dinero para el mantenimiento.

Si habría que ponerle precio ahora, no lo hay. No tiene costo, tiene valor. Un valor incalculable para la familia Coloma, que aspira a que pase a una tercera generación.

El jeep también ha estado cerca de la muerte. Quince años atrás, casi no la cuenta. En aquella ocasión, el block del cabezote se rompió. No había reparación. No aquí. En Pereira, Colombia, existía un cementerio de carros jeep. Los Coloma viajaron y lograron encontrar lo necesario para resucitarlo.

Y aunque revivió de ese casi fin, Méntor reconoce que el carro no es el mismo de hace 30 años. Su correr es más lento y la emisión de gases tóxicos no pueden ser comparables a un último modelo. Sin embargo, siempre se las apaña para pasar las revisiones de la ATM. Su motor, cual corazón fuerte, sigue en la lucha demostrando que aunque es el carro más antiguo registrado por la autoridad, aún tiene mucho kilometraje por recorrer.

Relojes

Mecánicamente el carro está como de fábrica. No así parte de su indumentaria. No le funciona uno de sus relojes. Para renovarlo, los Coloma deben importarlo desde Estados Unidos. Solo lo venden en kit de cuatro y su costo podría llegar a alcanzar los $ 4.000.

Máquina

Es un automotor perteneciente a la marca Willy, modelo Jeep CJ3. Tiene cuatro cilindros, bujías arriba del cabezote, motor y maquinaria original, con carburador. Posee doble tracción, es decir, 4x4 y su combustible es la gasolina. En la foto, parte de su motor.

A LA CARTA