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Vivir en una casa de muñecas

Un récord urbano. Una vivienda construida en 1978 se ubica como la más estrecha de la ciudad y la segunda en el país. Ocupa un terreno de 1,80 metros.

17 sep 2017 / 00:01

No siempre el sueño de tener casa se cumple de la forma en la que las personas aspiran. Sin embargo, cada familia se acomoda y se acostumbra a ese espacio vital que finalmente resulta ser su hogar.

Eso es lo que sucede con los Figueroa, una familia típica de Guayaquil que concretó su aspiración de la manera en que pudo. Ubicada en el número 2119 de Ayacucho y Tulcán, aquella vivienda resulta una especie de metáfora urbana de dos plantas: está, pero no está.

La familia tiene el servicio de agua potable, energía eléctrica, pero el Municipio no les cobra impuesto porque según las ordenanzas actuales que regulan la construcción de nuevas edificaciones, una casa puede ser considerada casa cuando supere como mínimo los seis metros de frente. Si no lo tiene, no existe. Un parámetro en el que queda debiendo la edificación de los Figueroa, pues por suerte ellos la montaron cuando esa ordenanza no existía.

“Alguna vez esta vivienda tuvo 10 metros, pero cuando mi padre murió, dividió el terreno entre cinco hermanos. Ellos vendieron y yo me quise quedar en el barrio”, dice Marta Figueroa Rodríguez, la dueña.

Aunque la casa siempre fue ajustada, en el número de hijos doña Marta no tuvo necesidad de ajustarse: son nueve. Estos, junto los nietos y bisnietos suman cerca de 60 personas. Todos caben en esos 1,80 metros cuando se reúnen una vez al año. Algo que solo ocurre el segundo domingo de mayo -el Día de la Madre-. Actualmente habitan allí 8 miembros.

¿Cómo hacen para entrar tantas personas? Nos acomodamos, dice Joel Reina, uno de los nietos, quien una noche reciente llegó de visita junto con su esposa y su hija Diana.

Esa decisión, la de acomodarse, ha imperado en la vida de esta familia desde que la levantaron en un terreno de 30 metros de fondo. Desde ese momento aparece en el mapa del perímetro urbano como la casa más estrecha de la ciudad.

Desde adentro se tiene la sensación de estar en un largo camino, una especie de pasillo en el que se han ido ubicando las sillas de la sala y muebles del dormitorio (en el segundo piso), el comedor, la cocina y el baño (en la planta baja).

Las camas son un poco más angostas de lo normal y los muebles fueron mandados a diseñar para que se acoplen a los espacios mínimos.

“Yo he sido feliz con mi familia y nadie puede decir que nuestra casa no sea bonita. Es bonita y espaciosa”, dice Marta, quien anda por los 77 años.

Su hija Cecilia León, quien dejó el hogar familiar cuando se casó, considera que quienes la habitan actualmente tienen más comodidad que antes. “En mis tiempos, cuando alguien iba de un lado a otro, era necesario dar el paso, de lo contrario, nos trancábamos a medio camino”.

En Manabí está la casa más estrecha del país

Frente a la Universidad San Gregorio y a escasos metros de un centro comercial de Portoviejo, en la vía a Manta, una curiosa infraestructura (vivienda), de 1,50 de ancho por 21 metros de largo, tres pisos y cinco habitaciones, llama la atención a quienes visitan la capital manabita.

En el primer piso de la vivienda está ubicada una copiadora que es administrada por Alejandro Chávez, hijo de Jorge Chávez, propietario de la vivienda. El joven, muy amablemente, aclara que ya no quieren hablar de la casa. No entró en detalles sobre las razones.

A simple vista en el interior se aprecia un acabado de madera y cemento, aunque por la parte externa los curiosos dan la idea que es muy estrecha, pero no es así. El inmueble pertenece a la familia Chávez-Barberán hace más de 17 años y al parecer la construyeron debido a que adquirieron un terreno muy estrecho.

Álex Tutivén, estudiante de la San Gregorio, indica que en el algún momento pudo conocer la estrecha edificación por invitación de un amigo y se dio cuenta que los cuartos son angostos y en ellas no cabe una cama de dos o tres plazas y que todo adentro está ordenado de la mejor manera, a la medida de sus propietarios. Asegura que hasta la sintió muy cómoda.

La construcción logró superar el terremoto del 16 de abril del 2016, pues poco fueron los daños que sufrió su estructura y ahora luce intacta.

Aunque alguna vez alguien adujo que era la casa más angosta del mundo, quedó claro que apenas tiene el récord de ser la más estrecha del país. HLV

A LA CARTA