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El caudal de Las Aguas deja un mar de desechos

La lluvia fuerte vuelve a la avenida en un río que arrastra rocas y lodo. El rastro que queda, corta el tránsito y afecta a dos barrios

28 feb 2017 / 00:00

Conviven por separado, como una especie de mundos opuestos. Pues no es lo mismo decir Cordillera del Cóndor o Justicia Social que Urbanor. Los primeros barrios mencionados se formaron a fuerza de ocupación. El otro nació como un desarrollo habitacional formal.

Pero en estos días existe un hecho que los vincula. La misma calle que geográficamente actúa como línea fronteriza -la avenida Las Aguas- los hermana cada vez que se presenta una lluvia fuerte como la del pasado domingo.

La intensidad del aguacero cortó de manera momentánea el tránsito vehicular y arrastró basura, lodo y piedras desde la parte más alta del cerro.

Del lado de Cordillera del Cóndor, una de las calles internas sufre desde hace cinco años el impacto de manera feroz: está destrozado el pavimento y se erosiona gran parte de la calle.

“Los vecinos de este callejón en los meses previos al invierno nos preocupamos de rellenarlo con sacos de material de desecho, pero la lluvia arrasa con todo”, dice Fidel Castillo Vera, quien hace 25 años habita en este barrio.

Algo similar aduce Fleria Zambrano Solórzano. “Son cerca de doscientos metros en los que la calle está totalmente destrozada por la corriente que baja. Es muy fuerte, da hasta miedo ver. Porque viene con todo tipo de basura y piedra”.

A diferencia de otros tres callejones que bajan del cerro de Mapasingue Este, el que está frente a las casas de Fidel y Fleria, el agua afectó lo que ellos dicen, fue un trabajo mal hecho.

“El Municipio construyó la calle en hormigón, pero Interagua, hace cinco años nos dotó de agua potable. No repusieron el hormigón. El asfalto es muy sensible para este tipo de corriente de agua”, dice Fidel.

En la otra orilla de Las Aguas, lo que arrastra el caudal lo termina por amontonar ahí. Sobre una de las calles internas de la urbanización Urbanor queda una alfombra gruesa -dependiendo de la intensidad y duración de la lluvia- de basura y piedra.

“Antes de que construyeran un muro, era peor. Entre 14 a 16 camiones de basura y piedra desalojaban de aquí”, dice una de las vecinas de Urbanor, quien prefirió no dar su nombre, pero que habita en la manzana 201.

Luego de que ese río de agua y desechos corre cuesta abajo, atravesando la avenida Las Aguas, rebasa un muro de contención construido al filo de calle y rueda hacia el perímetro interior de la ciudadela Urbanor.

“Esta es una situación que debería ser resuelta por el Municipio. ¿Hasta cuándo las familias que habitamos en esta urbanización tendremos que estar intranquilas con cada invierno?”, se pregunta Alejandrina Araujo Alarcón, cuya casa ubicada en la manzana 205, tiene salida hacia Las Aguas.

El movimiento vehicular, los peatones que comúnmente caminan por esta avenida, también deben estar atentos cuando transitan por esta vía. Con una lluvia fuerte, de improviso, esta calle, que une las ciudadelas del norte con Urdesa, se convierte en un río. La circulación se corta y al día siguiente, obreros municipales o de Puerto Limpio, están obligados a desalojar, cual equipo caminero, una gran cantidad de material pétreo o basura.

A LA CARTA