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El biólogo que descubrió dos especies por una foto

Xavier Cornejo encontró un nuevo tipo de árbol y una extraña orquídea gracias a una amiga. Harvard se hizo eco del logro

08 ene 2017 / 21:10

Le atraía la idea de visitar la propiedad rural de su amiga, aunque no tanto como para emprender un largo viaje de 357 kilómetros. Poco le duró la pereza.

Le atraía la idea de visitar la propiedad rural de su amiga, aunque no tanto como para emprender un largo viaje de 357 kilómetros. Poco le duró la pereza. Porque el biólogo porteño Xavier Cornejo Sotomayor saltó del asiento de su escritorio, en el herbario de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Guayaquil, cuando revisó las fotos que Úrsula Gelchsheimer, dueña de la finca, le había enviado a su correo electrónico.

“Había el detalle de una flor de orquídea que yo no conocía en el registro de este tipo de plantas”, comenta Cornejo a EXPRESO mientras revisa en su mesa todo el material que ha recopilado y estudiado durante el año que ha durado su investigación.

Se trata de la orquídea ‘lepanthopsis kayi’, cuya flor no alcanza más allá de los 1,5 milímetros de ancho. Se la ubica entre una de las más pequeñas del mundo.

Para llevar a cabo el viaje, Cornejo partió la noche de un viernes y llegó a Puyo casi al mediodía. Trabajó en la recolección de la especie hasta la tarde del domingo, para iniciar el retorno a Guayaquil de inmediato, donde el lunes debía cumplir con sus tareas como catedrático.

Pero fue un viaje redondo. A pocos metros de donde había recogido la orquídea, encontró además un árbol que tampoco recordaba haber visto en ningún manual, el que actualmente lleva como nombre ‘ternstroemia washikiatii’. Recogió unas cuantas muestras de hojas y frutos y los trajo al Puerto Principal.

En el recorrido siempre estuvo acompañado por Andreas Kay, el fotógrafo alemán de naturaleza que, con sus instantáneas, había motivado el viaje del biólogo guayaquileño. También estaba Ramiro Washikiat, un indígena achuar.

Le tomó casi un año verificar que aquellas plantas encontradas con tanta rapidez eran inéditas.

Antes tuvo que documentar el hallazgo y recoger información en un nuevo viaje que hizo a Estados Unidos, Alemania, Suecia y Dinamarca.

En estos países revisó la documentación de los herbarios de Nueva York, Berlín, Gotemburgo, Estocolmo y Aahrus. Y solo entonces pudo constatar que no había registros de ninguna de ellas.

Luego de esto, el número 21 de ‘Harvard Papers in Botany’, una revista de la Universidad de Harvard, se hizo eco de su descubrimiento el pasado 31 de diciembre.

Cornejo calcula que cada año pueden ubicarse hasta 100 nuevas plantas. Algo que no debe sorprender, y menos en Ecuador. Porque con un país tan diverso existen miles de escenarios para nuevos descubrimientos. “El hecho de que no se hayan encontrado no implica que no existan”, remarca el científico ecuatoriano, quien realizó investigaciones en la Universidad de Wisconsin y se desempeñó como curador asistente en el New York Botanical Garden.

De hecho, los principales expertos en biodiversidad estiman que, hasta la fecha, se ha descubierto menos del 10 % de las especies mundiales.

A LA CARTA