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EE.UU. controlaba operación de la UIES
La Embajada de Estados Unidos mantenía un inventario de bienes y de casos de la Unidad Redacción Quito y Guayaquil
La Embajada de Estados Unidos controlaba gran parte del funcionamiento de la Unidad de Investigaciones Especiales de la Policía (UIES). Lo hacía a través de la confianza con los jefes de la Unidad, así como mediante la ejecución de convenios verbales y firmados con ese organismo policial.
El control llegaba al extremo de que la Embajada debía dar el aval para el relevo de los miembros de la Unidad.
Así explica el mayor Manuel Silva, en la segunda versión que rindió ante Jorge Flores, quien fue delegado por la Inspectoría de la Policía para recoger la versión dentro del sumario administrativo seguido en contra del ex jefe de la UIES.
Uno de los casos es el del mismo Manuel Silva, quien permaneció en esta unidad policial durante 17 años, cuando los relevos policiales en la institución son requisitos de la carrera y obligan a que los oficiales sean reasignados a distintas unidades.
El relevo de Silva, cambiado por Rafael Pérez, fue uno de los motivos por el cual el segundo delegado de la Embajada de Estados Unidos, Mark Sullivan, le informó al comandante de la Policía, Jaime Hurtado, que suspendería la cooperación de su país con la Unidad.
Sullivan, quien se reunió con Hurtado el pasado 6 de febrero, reclamó porque “se debía haber coordinado con anticipación de estos cambios, porque siempre se los ha llevado a efecto bajo un respeto mutuo y de acuerdo a los parámetros de selección aceptados por los dos gobiernos”, menciona Silva en su versión.
Esto se debió a que Pérez no se había sometido aún a la revisión de su hoja de vida y un examen psicológico, que debían realizar los técnicos policiales. Pero, sobre todo, porque no se había sometido al examen de Microline y al del polígrafo; el primero para determinar si es que no usaba drogas y el segundo una prueba con el detector de mentiras, que debía realizar el personal de la Embajada de Estados Unidos.
Pero, adicionalmente, la Embajada llevaba un riguroso control de los bienes y logística de la UIES, en gran parte suministrada por Estados Unidos.
En su versión, Silva explica que la Embajada de Estados Unidos financia las casas de seguridad que maneja la Unidad.
También detalla que la UIES maneja dos grupos de bienes, el uno entregado por el Gobierno a través del presupuesto de la Policía. Y otro “que es entregado por la cooperación internacional, específicamente del Gobierno de Estados Unidos, quienes mantienen el inventario de los mismos”.
Explica que por eso, cuando se produce un cambio de mando, todos estos bienes deben ser entregados a la Embajada, para que posteriormente la delegación los devuelva a cargo del nuevo jefe de la Unidad.
Pero también la Embajada era el canal para compartir información. Así detalla Silva, cuando explica que los casos que maneja la Unidad han sido puestos a disposición del Ministerio Público, pero que en los casos en los que se requiere asistencia internacional “de los organismos de investigación policial adscritos a la Embajada Americana”, se compartía información con esa delegación, así como se hacía en los casos que por cualquier circunstancia se han hecho públicos: de esta forma, Estados Unidos “mantenga un registro estadístico que justifique la cooperación”, asegura Silva. (FGC)
Las reglas para la selección La Unidad de Investigaciones Especiales (UIES) tenía parámetros de selección de sus miembros en los que también intervenía la Embajada de Estados Unidos.
Se hacía un estudio de la tarjeta de vida profesional y un examen psicológico. Esto lo efectuaba la Policía. Pero también se hacía, y aquí entra EE.UU., la prueba de Microline para determinar si una persona utilizaba algún tipo de droga y el polígrafo.
En el caso del comandante de la Unidad, su selección respondía a una coordinación entre el comandante general de la Policía y los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos, acordado desde el inicio de la Unidad. Pero no había ningún instrumento para la selección, según Manuel Silva, ex comandante de la UIES. (VHC)
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Hurtado niega desintegración de la Unidad de Investigación
Como “normal y reglamentario” calificó el comandante general de la Policía, Jaime Hurtado, al cambio de director de la Unidad de Investigaciones Especiales (UIES). Además, argumentó que el resto de personal de mejor jerarquía sigue laborando en dicha dependencia con total normalidad.
Hurtado hizo ese pronunciamiento para negar que la UIES haya sido desmantelada tras la separación del mayor Manuel Silva, director de dicha unidad y acusado de haber entregado información del Estado a un ex funcionario de la embajada norteamericana, que ya fue expulsado del país.
El comandante de Policía informó que cada oficial de la UIES permanece en los casos que les fueron asignados. Además, específicamente en el tema Ostaiza, aseveró que el oficial, los analistas y agentes están trabajando hace dos años y continúan hasta la fecha.
Al momento, las autoridades desconocen el lugar en que el mayor Silva, quien ha manifestado a través de su abogado que es perseguido por el comando policial, se está asilando. No obstante, se espera que el ex director de la UIES se presente en las próximas horas en alguna dirección policial, ya que se ha iniciado una instrucción administrativa en su contra.
Asimismo, Hurtado desestimó la versión del ex subsecretario del Ministerio de Gobierno, José Ignacio Chauvín, quien aseveró que existe un complot en contra de él y del régimen. Según Chauvín, en ese plan estarían involucrados, entre otros, elementos policiales. (GFS)
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Recursos
donados
Según la información que proporcionó el mayor Manuel Silva, durante el año pasado la Embajada de Estados Unidos entregó un total de 2,5 millones de dólares en cooperación logística y administrativa para la UIES.
Capacidad
operativa
Estados Unidos pagaba el mantenimiento de las casas de seguridad, entregaba computadores, equipos de oficina, vehículos, teléfonos celulares y armas para la Unidad.
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