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Hace dos meses atrás investigadores de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Supertel) detectaron que en las centrales de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT), en Guayaquil, funcionaba un sistema de desvío de llamadas internacionales (baipás) que estaba causando un millonario perjuicio al Estado.
La investigación también reveló que la irregularidad se estaba produciendo desde el 2009. “Esto habría provocado un perjuicio al Estado ecuatoriano de alrededor de 15 millones de dólares”, expresó el fiscal Errol Elizalde.
La autoridad, junto con los técnicos de la Supertel y la Policía, allanó ayer la Unidad de Plataformas de la central centro de la CNT, antes Pacifictel, ubicada en el edificio de la empresa nacional de Correos del Ecuador, en las calles Chile y Aguirre.
“Este es un trabajo de hormiga. Los técnicos de la Supertel están buscando evidencias en todos los sistemas de esta central. El empleado que esté manipulando la máquina y cuya responsabilidad sea comprobada será detenido”, dijo Elizalde.
El gerente técnico regional de la CNT, Freddy Moyano, se mostró sorprendido por la acción de control. “Me acabo de enterar (de la investigación) por mis secretarias. Es una sorpresa. No conocía nada de esto, pero si existen irregularidades se deben seguir los pasos... Sé que a los empleados los tienen en una habitación aparte”, dijo.
Simultáneamente, la Fiscalía, Supertel y Policía allanaban las centrales telefónicas de La Puntilla, Aguirre Abad y Bellavista. En ellas las diligencias eran dirigidas por los fiscales José Coellar, Ana Ramos y Marco Ordeñana.
“En estos dos últimos lugares (centrales Aguirre Abad y Bellavista) habría sido comprobado el delito”, comentó uno de los investigadores.
En la central Bellavista, el hermetismo era total. Desde el mediodía, técnicos y parte del personal permanecían encerrados en sus oficinas. Nadie entraba ni podía salir del lugar.
El guardia de seguridad de la llamada Zona de Reparaciones No. 2, al observar la llegada de la prensa, colocó una gruesa cadena en la puerta de acceso principal. Minutos después recibió la orden de entregar el libro de registros de los visitantes del edificio.
Alrededor de las 15:00, el fiscal Ordeñana, encargado de la indagación en Bellavista, explicó que los allanamientos de las cuatro centrales de la CNT en la ciudad se desarrollaron tras una denuncia presentada por el procurador judicial de la Supertel. “Lo que se está haciendo es el reconocimiento del lugar de los hechos”, expresó Ordeñana antes de volver a ingresar a las oficinas, donde dijo se mantenían detenidos al jefe de la zona y varios técnicos.
Así, en la sucursal de la Avenida de las Américas, junto al colegio Aguirre Abad, la historia se repetía. En la puerta de ingreso un patrullero de la Policía permanecía vigilante y los guardias de seguridad del sitio no daban razones de las autoridades.
Técnicos de la Supertel recomendaron a la ciudadanía denunciar los baipases, los cuales permiten prestar un servicio sin autorización, causa evasión de impuestos y explota el servicio que por concesión le corresponde a empresas debidamente autorizadas. (CFH-FOL)
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