Tensión y alegría en el Deportivo Cuenca. Risas, alboroto y seriedad; una mezcla de sentimientos dentro y fuera de la cancha, porque los jugadores durante los entrenamientos y su hinchada en las calles, vivieron una semana de expectativa previo a la primera final a jugarse en el estadio Alejandro Serrano.
En la semana de práctica, en el complejo de Patamarca y en el mismo escenario que enfrentarán hoy al Deportivo Quito, los morlacos se divirtieron con algunas de las bromas de Édison Preciado, el goleador del equipo con 12 tantos, y el más comediante, pero la algarabía de todos se combinó también con la seriedad que imponían cuando se referían al resultado que deben obtener para acercarse al título.
La presión desembocó en un corto altercado entre el defensa Marco Quiñónez y el delantero Rodrigo Teixeira, que llamó la atención porque normalmente los dos jugadores bromean en los entrenamientos. El Expreso Austral necesita ganar para continuar su sueño; de perder, sus posibilidades disminuyen.
A pesar de que el cuerpo técnico y los jugadores no quisieron admitirlo, Deportivo Quito llega como el favorito.
No solo porque es el campeón vigente, sino además porque ingresa a esta llave decisiva con la ventaja deportiva de haber acumulado más puntos durante toda la temporada.
Esto le permite al representativo chulla dar la vuelta olímpica en caso que al terminar los dos compromisos, ambos equipos estén igualados en puntos y en gol diferencia.
A todos los integrantes del cuadro capitalino les emociona la idea de entrar a la historia como los primeros en conseguir un bicampeonato azulgrana.
El ariete argentino Iván Borghello era uno de los más ansiosos porque llegue este partido.
“Al que me diga que no le gusta y no le emociona jugar una final es porque no tiene sangre, todos los equipos lucharon por llegar a este encuentro y somos quienes ganamos ese derecho; tenemos que entrar con muchas ganas y tratar de obtener un triunfo”, señaló el artillero. (LRR-JLV)