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GAO, entre la ley y la delincuencia
Imagen del grupo especial de PJ en deterioro. En 1995, el grupo surgió para combatir el hampa. Hoy, es cuestionado por indisciplina y hasta vinculación de algunos agentes a actos ilícitos. Redacción Guayaquil

El azote delincuencial que en 1995 sufrió la provincia de Guayas, ante el incremento de organizaciones delictivas dedicadas al asalto y robo a entidades bancarias, carros blindados, casas comerciales, vehículos y asesinatos, motivó a la Policía Nacional crear un grupo especial para combatir ese nivel de delincuencia, que tenía como blanco la ciudad de Guayaquil.

Con esa finalidad, en agosto de ese año, nació el Grupo de Inteligencia Antidelincuencial (GIA), encabezado en ese entonces por el mayor Fausto Flores Clerque, jefe de la Unidad de Investigaciones Especiales del Guayas (UIES) e integrado por 20 elementos capacitados en las denominadas “Operaciones Básicas de Inteligencia”.

Tras la recopilación de información, el GIA procedió a desbaratar bandas delictivas que motivaron sendos enfrentamientos armados con bandas de asaltantes, lo que motivó incluso la muerte de algunos miembros policiales.

Pero todas esas conquistas que en su etapa inicial consiguió el GIA comenzaron a declinar a medida que avanzaba su accionar y se descubría que la delincuencia no solo estaba en las calles sino también dentro de la misma institución.

Según revela un ex jefe policial, en el año 2000, el grupo fue desbaratado por un general que tenía relación de parentesco con una mujer que manejaba la matriculación ilegal de vehículos robados en otros países dentro de la Dirección Nacional de Tránsito (DNT).

“La noticia nos cayó como balde de agua fría. Nosotros estábamos instalados en Quito y habíamos descubierto ese accionar ilegal de aquella señora y un grupo de agentes. No pasó nada y no revelamos el hecho porque somos obedientes”, dice un ex agente.

El grupo volvió a Guayaquil como la Unidad de Investigación Antidelincuencial (UIA) de la Policía Judicial de Guayas, que en 2001 hasta el momento pasó a llamarse Grupo de Apoyo Operacional (GAO).

En los últimos años, integrantes de esa unidad no solo han sido cuestionados por sus procedimientos como en el bullado caso Fybeca, donde fallecieron ocho personas (6 delincuentes y dos inocentes) y desaparecieron tres detenidos; sino además denunciados por presuntas extorsiones, secuestros, robo y hasta de pertenecer a bandas delictivas. Los cuestionamientos no solo han llegado por familiares de detenidos, Derechos Humanos, jueces, sino hasta de sus mismos jefes.

A inicios de agosto de este año, el GAO de las provincias de Guayas, Manabí (Manta) y Santo Domingo de los Tsáchilas fueron blanco de duras críticas que motivaron la remoción de algunos de sus miembros, quienes actualmente están siendo investigados por indisciplina y presunta implicación en actos delictivos.

Esos y otros hechos revelan la crítica situación por la que atraviesa el grupo, lo que ha motivado a la Policía Judicial tomar acciones, que inicia con una capacitación, proceso que culminará el próximo año para los investigadores del GAO.

Según el general Rafael Yépez, director nacional de la unidad, la Policía hace mucho, pero la capacidad financiera y humana es limitada (lea mañana entrevista completa).

Tildados de ‘podridos’ y hasta de ‘vagos’ por jefes

La detención de tres agentes del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) de Santo Domingo de los Tsáchilas, por su presunta implicación en el secuestro y extorsión de un comerciante, sacó de casillas al director nacional de la Policía Judicial, Rafael Yépez, quien en duros términos los catalogó de “podridos” e “ineficientes” al no dar resultados en trabajos encomendados en Esmeraldas y Santo Domingo. Igual sucedió con un grupo de agentes del GAO y de la Policía Judicial de Manta, quienes el pasado 9 de agosto fueron arrestados por indisciplina, al ser detectados con aliento a licor en horas de trabajo. El coronel Carlos Logroño, jefe cantonal de Manta, los tildó de “vagos”.

Agentes ya no son sometidos a la prueba de polígrafo

Las acciones desplegadas por el Grupo de Apoyo Operacional (GAO)inicialmente fueron controladas por el Comandante General de la Policía, según relata un ex agente de la entidad, quien pidió la reserva de su identidad.

Era él, a quien directamente informaban los agentes de todos sus movimientos que realizaban desde Guayaquil hacia todo el país.

“No éramos parte de la Policía Judicial del Guayas -señala- y vivíamos o nos reuníamos en casas de seguridad. Todo esto se lo hacía para evitar la contaminación. Teníamos reglas claras. No podíamos tener contacto con los abogados de los detenidos ni sospechosos. No había chance al manoseo o negociaciones oscuras. No podíamos beber en la casa de seguridad. Si éramos citados por una infracción de tránsito jamás nos debíamos identificar como policías”.

Las reglas eran tan extremas que los agentes no podían tener contacto ni siquiera con sus compañeros de la PJ, a pesar de que la mayoría fue escogida de esa unidad, tras pasar la prueba del polígrafo, que era una garantía para estar en el grupo de investigadores especiales.

Desde el 2001, y con la denominación de GAO se crearon grupos en las unidades de la PJ de todas las jefaturas del país.

A decir del ex agente, la corrupción llegó de la mano de abogados de los detenidos y de los policías que se dejaban sobornar.

“Tú eres bueno mientras tengas un buen guía (jefe) -comenta- pero lamentablemente cuando ese guía te exige dinero para cada cosa, ahí se daña todo. Influyó también que los escogidos en cada jefatura para integrar el grupo ya no pasaron la prueba del polígrafo”.

La situación se vuelve más crítica, añade un agente encubierto, cuando so pretexto de las investigaciones los agentes se vinculan con “informantes” que en su mayoría son delincuentes, a quienes más tarde se los protege.

Como ejemplo de aquello lo revela una misiva de la viuda del sargento Luis Darío Castillo Rodríguez, ex integrante de la Unidad de Investigaciones Especiales de la Policía (asesinado en septiembre 2 de 2008). En el documento se hace un reclamo por el trato preferencial que le brindaba el GAO al detenido E.M.P.P. quien, según investigaciones, se lo responsabilizaba del crimen. Tras ser detenido por policías urbanos, el sujeto se identificó como informante del GAO. Tres meses después de su captura salió libre.

Los golpes

El primer caso.
Uno de los primeros casos que resolvió el GAO tras su creación fue la aprehensión de los integrantes de una banda de asaltantes, que en julio 2 de 1995 perpetraron el denominado robo del siglo al Monte de Piedad de Loja, que sustrajeron 2.500 millones de sucres en joyas.

Las capturas.
Entre las mayores capturas que logró el GAO fue la de Luis Enrique Moreira Delgado (a) Guayaco, quien perteneció a la banda de Gustavo Párraga Llorenty (a) La Rana. A ello se sumó la detención de Silvia María Durán Martínez (a) La Colorada. A la lista se incluye hasta ex miembros de la Policía de Otavalo, que asociados con delincuentes matriculaban vehículos de dudosa procedencia.