Entre el sonido armonioso del volar de las gaviotas y los piqueros de patas azules, de un multicolor océano Pacífico, así como de paradisiacos paisajes naturales, se construye el resorte Decameron Mompiche, uno de los más grandes proyectos turísticos del Ecuador.
Se imagina usted despertar en medio de tanto encanto natural, avanzar unos pasos y recibir en el rostro la húmeda y perfumada brisa del mar. Dejar las comodidades de su habitación para, en medio del cálido sol, encontrar toda clase de comidas y bebidas, así como todas las diversiones que el mundo occidental actual puede brindar.
Por ahora solo imagínese, pero a partir del próximo 20 de diciembre, usted podrá vivir, sentir y disfrutar estas maravillas, ya que desde esa fecha entrará en funcionamiento el complejo turístico, que se ubica en el costado norte de la playa de Mompiche, cantón Muisne, provincia de Esmeraldas.
La idea de crear un complejo turístico de gran envergadura en las playas ecuatorianas, según cuenta el director general de Decameron para el Ecuador, Andrzej Duda, nació del propio dueño de la empresa turística, el argentino Lucio García Mantilla.
El empresario envió, hace cinco años, al Ecuador un grupo de profesionales de la compañía, entre ellos Duda, para que localicen un lugar exótico que cuente con todas las características naturales para emprender el nuevo proyecto.
Así inmediatamente, relata Duda, los profesionales comenzaron a recorrer las costas ecuatorianas en búsqueda del sitio ideal.
Luego de algunos meses delimitaron la zona de preferencia. Así determinaron que el nuevo complejo debía ser construido entre el Cabo Pasado en la provincia de Manabí y las playas que se ubican en el límite con Colombia.
La delimitación se produjo, asegura el ejecutivo, debido a que se buscaba un lugar donde el agua del mar nunca baje de temperatura. Esto para que el flujo de turistas se mantenga durante todo el año y no haya temporadas bajas y altas como acostumbran la mayoría de empresas hoteleras.
“Decidir que la costa sobre la cual tendríamos que centrar nuestras evaluaciones tenían que estar al norte de la corriente de Humboldt, nunca tenían que ser bañadas por el agua fría de esta corriente”, dice.
En los próximos seis meses, cuenta, se intensificó la búsqueda, hasta que a finales del 2005 se decidió por la playa de Mompiche, frente a la Isla Sapotal, en la zona de Portete.
Se eligió la zona, dice Duda, “por lo exótico del lugar, la temperatura de las aguas y los atractivos naturales únicos en el país”.
Así y luego de ajustar el proyecto tomando en cuenta las condiciones naturales del lugar, a inicio del 2008, se comenzó la construcción de resort que “es el primero que se asienta en las costas del océano Pacífico”.
La edificación que, al momento tiene un 70% de avance de obra, se levanta en un terreno de 13 hectáreas y sus 300 habitaciones, el 90% de ellas con vista al mar, se reparten en 19 edificios de dos plantas cada uno.
Aquí, según el gerente general del complejo, Luis Payes, los visitantes podrán disfrutar, fuera de las bellezas naturales, de cuatro restaurantes a la carta. Uno de comida tailandesa y japonesa, uno de comida nacional, otro de comida mediterránea y bufés.
Además de seis bares, una discoteca, un anfiteatro cultural, un cine, un espacio para los niños y adolescentes, un centro de convenciones, gimnasio, sauna, turco, hidromasaje, así como con un Spa para tratamientos faciales y corporales de los visitantes.
Toda esta infraestructura, según Andrzej Duda, representa una inversión de 30 millones de dólares, recursos están siendo utilizados por la compañía Naranjo-Ordóñez encargada de la construcción del complejo turístico.
La constructora, a decir del superintendente de obras Fabián Sánchez, trabaja con más de 50 empresas proveedoras de materiales de construcción, de las cuales más del 99% son compañías nacionales. Por esto, los ejecutivos dicen que pese a que la inversión sea extranjera, el proyecto Decameron Mompiche es enteramente ecuatoriano. (BHS)
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Según las principales autoridades de Decameron, el proyecto turístico Mompiche no solo traerá beneficios económicos al propietario del complejo, sino que además pretende traer desarrollo social a los pobladores de los sectores aledaños al resort, principalmente, en lo que se refiere a los servicios básicos y vías de acceso. Por ejemplo, se planea entregar energía eléctrica de la planta energética del complejo, especialmente, al pueblo de Mompiche que posee un servicio deficitario que disminuye el atractivo turístico de la zona. También se pretende no perjudicar los paisajes naturales con la contaminación ambiental que puede producir el complejo y lo que produciría un perjuicio al turismo local. Para esto se contará con una planta purificadora de aguas servidas que limpiará el líquido en un 98% antes de que sea vertido en los jardines del complejo. Además se pretende aportar económicamente en mejorar las vías de acceso a los poblados. |