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Óscar Santillán: “Soy un agnóstico social”
Pinturas y esculturas no convencionales en muestra de DPM GalleryRedacción Guayaquil
Pintura, escultura, fotografía. Lo que conecta a las 7 obras expuestas es precisamente eso: la búsqueda de la incertidumbre, la imposibilidad de que las obras “puedan ser interpretadas de una manera feliz”. Y aunque hay cambios en las temáticas de la obra de Santillán, en esta muestra sigue desdibujando los límites entre pintura y escultura. Esa búsqueda se hace patente en 2 de las obras. En “Memorial” presenta una edición de The New York Times cuya tinta ha sido químicamente extraída; en una esquina sobre la planicie que suponen los papeles emblanquecidos descansa la escultura en miniatura de un venado. En “El vigía” ha raspado la pintura de la pared y con ella ha modelado un viejo fuerte. “Son ‘pinturas’”, dice el artista. Obras visualmente sencillas, hay que leer la ficha para comprender el proceso y el arrojo conceptual que suponen. En “Color sperm”, que consta de 7 fotografías, Santillán registró 7 manchas de su semen, luego de la aplicación de pigmentos vegetales en su glándula seminal, lo que hizo con la ayuda de un doctor. El guayaquileño asegura que su estancia en Estados Unidos (regresará pues logró una nueva beca en Virginia Commonwealth University) le ha servido para tomar distancia del intenso contexto nacional, que lleva a muchos artistas a reflejar en la obra esa realidad, lo que le parece ahora “inútil”. Antes su obra estaba marcada por la polémica y la política. Piezas muy racionales y planificadas, acota. “Ahora mis procesos creativos son mucho más severos, pero para que la obra respire espontaneidad”. De militante de izquierda, que creyó en las revoluciones, Santillán, de 29 años, se declara ahora un descreído. “Soy un agnóstico social. Marx decía que interpretar la realidad podría servirnos para transformarla, Bertolt Brecht después decía que si no podemos cambiar el mundo, al menos podemos cambiar cinco segundos de la vida de alguien. Yo creo que Brecht era demasiado optimista”. Ya no cree que el mundo pueda ser cambiado. “La historia es contundente, cualquier revolución solamente existe para institucionalizarse e inmediatamente ser depuesta por la siguiente”. El título de la muestra es un guiño al inicio del manifiesto comunista. En la muestra, que estará abierta por un mes (en Urdesa, Circunvalación Sur 111), dice que hay 2 temas, la pintura y el tiempo. Un humor oscuro y una sospechosa melancolía. Santillán (tocado por lo ficcional de Borges y quien quiso ser escritor) empezó a ser artista a los 8 años. Su familia se fue a vivir en un lugar apartado de la ciudad y él aprendió a disfrutar la soledad que “me hizo empezar a crear mis propias ficciones”. Diseñaba y construía casas para las hormigas. (AGV) |
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