En comparación a la semana pasada, bajó el tono de las confrontaciones entre comerciantes informales y municipales. Sin embargo, no hay un acercamiento, peor la cristalización de acuerdos.
La propuesta del Cabildo porteño, en el sentido de que los vendedores se trasladen a las Cuatro Manzanas, fue una de las opciones que desde el fin de semana se barajaba entre la dirigencia de este sector.
Pero hay condiciones de por medio. El retiro de la valla metálica, la instalación de cajeros automáticos y la ubicación de paradas de buses son algunas de las peticiones de los vendedores autónomos.
El alcalde Jaime Nebot aplaudió a quienes están interesados en trasladarse a las Cuatro Manzanas. Pero no aceptará condiciones, sino que simplemente se respeten las ordenanzas.
El Cabildo afirmó que en la red de mercados municipales hay 1.777 puestos disponibles, aunque la dirigencia de comerciantes habla de un déficit de 3.000.
El análisis de un futuro traslado a las Cuatro Manzanas originó distanciamiento entre los comerciantes, el fin de semana último. Así lo admitió Elizabeth Palacios, presidenta de la Federación de Comerciantes Autónomos del Guayas. Aunque aseguró que aquello fue superado, insistió en que “hoy están más unidos que nunca”. Prueba de ello, dijo, es la participación en la huelga de hambre indefinida que iniciaron desde la tarde del domingo.
Los acompaña Luis Yépez, quien permanece crucificado en señal de protesta y esperando que el Municipio de Guayaquil le permita trabajar, sea en las inmediaciones del mercado Central o en otro sitio.
Uno de los motivos por el que Nebot no da marcha atrás al pedido de los informales es por la aparentemente politización del tema.
La posición del Alcalde se basa en que dentro del movimiento PAIS hay dirigentes de comerciantes minoristas que incluso fueron candidatos en las anteriores elecciones, aunque no lograron ganar. Es el caso de Ernesto Toledo, presidente de la Federación de Instituciones de Comerciantes de Minoristas del Guayas.
Pese a la estrecha relación, este sector niega una injerencia del movimiento oficialista en las acciones que han tomado los informales. Aunque en los diálogos ha intervenido Amanda Arboleda, comisionada por el movimiento PAIS.
Y hasta tanto, los comerciantes formales que laboran en los alrededores del mercado Central esperan que los autónomos y el Cabildo lleguen a un acuerdo. Así podrán trabajar sin presenciar los enfrentamientos y recuperar el nivel de ventas.
Las piedras y los gases lacrimógenos trajeron pérdidas para quienes trabajan formalmente. Por un lado, los clientes preferían no acercarse al sector en conflicto; mientras los locales comerciales estaban obligados a recoger la mercadería y cerrarlos para evitar saqueos o desmanes. (JPZ)
|
En los alrededores se reportan pérdidas
En las inmediaciones del mercado Central no hubo enfrentamientos ayer. El tránsito fluyó con normalidad. No obstante, la tensión y preocupación se evidenciaron en los propietarios de locales comerciales.
Arturo Cruz, dueño de la librería Elsita, comentó que en la última semana las ventas se redujeron en un 50%. Como si no fuera suficiente la austeridad que debe aplicar en esta época, de poca venta de útiles escolares.
Cruz no lograba disimular la tensión, pues a escasos metros (10 de Agosto y Pío Montúfar) están ubicadas las carpas en las que los comerciantes informales permanecen en huelga de hambre.
“Ojalá que se solucione este tema, porque nosotros somos los principales afectados”, expresó el microempresario.
Mientras, las puertas del almacén Catalina estaban abiertas a medias. Los empleados estaban atentos de que no se presenten desmanes en el sector. “Tememos algún saqueo so pretexto de la protesta. Ahora tratamos de recuperar algo de venta”, señaló Mónica Salazar, empleada del local.
La tensión también la vive Victoria Plasencia, administradora de un establecimiento de abastos situado en Pedro Moncayo y Colón. “Más de una vez tuvimos que cerrar las puertas, porque fue por este sector que estaban apedreando a los buses de la Metrovía”, enfatizó.
Para Geovanny Santana, quien trabaja en un almacén de ropa, que los enfrentamientos fueran cercanos a la celebración de las fiestas de Guayaquil le generó una pérdida de entre 1.000 y 1.500 dólares.
Vanesa -prefirió no dar su apellido ya que sus jefes “son chinos y a ellos no les gusta”-, sostuvo que solo vendió “unos 200 dólares”.
Otros comerciantes formales no hablan de dinero, pero sí de porcentajes. Consideraron haber perdido entre un 10 y un 30%. En Pío Montúfar y Pedro Moncayo, a la vendedora de zapatos Iliana Gómez también le preocupó que la multitud le robara, y por cerrar su local, perdió “unos 40”.
En 10 de Agosto y García Avilés, cerca de una estación de la Metrovía, Ángel Mora perdió entre 15 y 20 dólares diarios de la venta de cigarrillos, estampitas, velas, rosarios y copias de llaves, pues “la gente no viene porque anda huyendo por otros lados”.
En el interior del mercado, ciertos vendedores creen que sus pérdidas fueron entre el 10 y 20%, “por la bulla, la gente se ausenta... pero no perdí mercadería”, recalcó el carnicero Luis Rodríguez. Allí, la actividad comercial se desarrolló con normalidad, aunque a las 12:30 un ratón que colgaba de un cable logró sacar gritos, risas y escobas. “Para variar”, dijo María, una vendedora de flores. (JPZ-RAC)
|
|
Juntos
Aunque la presencia de la Policía y los metropolitanos es numerosa afuera del mercado Central, los trabajadores ambulantes también se paseaban por allí con sus mercancías.
Porcentajes
Los montos de pérdidas, de la valoración que han hecho los comerciantes formales ante los enfrentamientos, varía según los productos que ofrecen al público. Unos dicen que fue el 50% y otros el 10%.
Carteles y protestas
Carteles con leyendas como “Basta de atropellos, no somos delincuentes” y “Por un adoquín nos van a matar de hambre” fueron exhibidos por los informales. Ante la falta de un acuerdo, los dirigentes de este sector advirtieron con extender la protesta por las inmediaciones del mercado Central.
Distintas labores
Elementos de la Policía Nacional y Metropolitana permanecieron en sectores aledaños al mercado Central. Algunos compartieron los mismos espacios. Pese a ello, las agresiones físicas no se presentaron, al menos hasta la tarde de ayer.
|