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Un arma contra el estrés
Opción. Cerca de 300 profesionales encuentran en esta disciplina una vía para aliviar las tensiones Modesto García Díaz
Redacción Guayaquil

Llega el fin de semana y para Edmundo Jordán el momento ideal para liberar todo el estrés acumulado durante las largas jornadas que demanda su trabajo.
A sus 43 años, es el presidente de la compañía que lleva su nombre y el responsable de coordinar todo lo relacionado a la importación y venta de artículos de ferretería y la construcción en general.

Toda esa formalidad de la que hace gala durante los días laborables desaparece los sábados, cuando echa mano de su mascarilla, guantes, marcador (una especie de pistola) y jersey, para dirigirse hacia el norte de la ciudad, donde hay un extenso terreno destinado para los amantes del paintball.

En ese espacio, ubicado en la vía Perimetral (frente a la urbanización Santa María de Casa Grande), Edmundo se encuentra con casi 300 amigos que ha conseguido gracias a este deporte, que en 1990 introdujo en nuestro medio.

La idea original fue de su amigo Carlos Coello, quien le comentó que en uno de sus viajes a Estados Unidos había visto una actividad que le llamó la atención y en la que dos equipos simulan una especie de guerra con bolas de colores, donde nadie sale lastimado.

En el lugar también está el abogado Rubén Moreno y otros profesionales como Alejandro Amador (bienes raíces), Eduardo Raah (ingeniero de sistemas) y Andrés Dassun, un ingeniero mecánico que encontró en esta actividad la herramienta para liberar tensiones.

“En realidad es una forma de vida. El paintball es una actividad dinámica, que nos enseña a ser disciplinados y a trabajar en equipo”, comenta Michael Narváez, quien está ayudando en la organización de la segunda fecha del Torneo Latinoamericano de Paintball, a disputarse entre sábado y domingo en el estadio Modelo Alberto Spencer Herrera.

Él formará parte de Miami Élite, uno de los 16 equipos de: Aruba, Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos,Perú y el local Ecuador, que competirán en el torneo.

En nuestro medio, los deportistas se han agrupado en clubes y equipos como Guayaquil Paintball, Monosalvaje, Zurikatas, Evolution, Hell Army y Oro Paintball.

“Aunque pertenecemos a diversas ciudades, siempre buscamos la forma de estar juntos, ya sea en un torneo amistoso, nacional o internacional”, afirma Mario González, integrante del equipo Monosalvaje.

Aquí no hay límites de edad, porque en la cancha (donde se desarrollan los combates) se pueden apreciar a niños desde los cinco años, así como a personas que ya sobrepasaron los 40 años, pero mantienen intacto su espíritu de competencia en un deporte lleno de color.

Un decreto pone en peligro la actividad

El paintball es un deporte que cada día gana más adeptos en el país.

Se trata de una disciplina en la que dos equipos, integrados por siete jugadores cada uno, diseñan las mejores estrategias para ganar terreno y apoderarse de la insignia del rival, evitando ser impactados por las bolas de colores que se disparan desde los marcadores, mediante un sistema de aire comprimido.

Los deportistas cuentan con todas las protecciones del caso (mascarilla, guantes, jersey).
Sin embargo, mediante el Decreto Ejecutivo número 1573 se pretende cambiar la denominación de los marcadores -comúnmente llamados juguetes- por el de arma deportiva, con todas las obligaciones que esto acarrea.

“Las autoridades argumentan que debido a la forma que tienen los marcadores (instrumentos para disparar las bolas de colores), estos pueden ser utilizados para cometer actos delictivos y nos exigen los permisos respectivos para usar armas, algo que disminuirá el número de deportistas”, refuta Edmundo Jordán, representante del club Guayaquil Paintball.