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Profesionales, de la oficina a la cocina
Especialistas como ingenieros y abogados incursionan en la gastronomía para crear sus propias empresas
Yapur es Ingeniera Industrial y mucho antes de iniciar sus estudios universitarios soñaba con preparar exquisitos platillos a familiares y amigos. “Yo lo hago porque me gusta; la cocina es mi pasión”, dice mientras sonríe. Reeconoce que el tiempo siempre fue un impedimento. Mientras en la mañana y en la noche estudiaba en la universidad, durante el resto del día trabajaba como directora del plan de emergencia de una línea aérea. Empleo que aún mantiene. Concluidos sus estudios y acostumbrada a sobrellevar los imprevisibles viajes a la ciudad capital y los simulacros de emergencia que organiza, Yapur emprendió hace cuatro meses sus estudios de cocina. El objetivo es Levantar una empresa de catering (servicio a domicilio de comida). Mientras tanto sus familiares disfrutan de los platos que prepara. La pastelería es su especialidad. La noche del miércoles pasado, luego de una fugaz visita a la ciudad de Quito, llegó a su oficina ubicada junto al aeropuerto José Joaquín de Olmedo y de inmediato, a las 18:45, se dirigió a la Escuela de los Chefs, localizada a 2 kilómetros de su trabajo. Junto a otros 19 estudiantes, cuyas edades varían entre los 19 y 35 años recibió durante dos horas la clase de comida internacional. El aula es diferente a los salones universitarios. Una cocina de más de 6 metros de largo, platos y grandes cantidades de frutas, vegetales y carnes remplazan a libros, pizarras y computadores. El chef, Santiago Granda, es quien los dirige. La jornada concluye a las 21:30. Dice que el cansancio desaparece cuando se hace lo que se siente, lo que gusta, lo que se ama. Algo similar predica Viejó; a sus 41 años y luego de haber dedicado 15 de ellos a la Jurisprudencia decidió convertirse en cocinero. Mientras tanto se lo ve caminar apresuradamente entre los estrechos pasillos del Palacio de Justicia agilizando uno que otro trámite. Aún recuerda cuando en su adolescencia preparaba las cenas familiares junto a su padre, Gustavo Viejó de la A (+). El amor por la cocina nunca desapareció. Sin embargo, cuando culminó su educación media aún no existía la carrera de Licenciatura en Gastronomía, profesión que desde hace 5 años se oferta en las universidades locales. Esta situación lo obligó a continuar con la tradición familiar. Estudiar leyes en la Universidad de Guayaquil. Convencido de que las metas no alcanzadas se pueden retomar, Viejó decidió estudiar cocina. Reconoce que la crisis que el país enfrenta lo obligó a pensar en nuevas actividades que mejoren su economía. Dentro de seis meses levantará su propia panadería. (RMCH)
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