Cuenca podría quedarse sin Centro de Rehabilitación Social debido a que no hay un terreno apropiado para construir el nuevo edificio, advirtieron ayer las autoridades penitenciarias de esa ciudad.
Según Elizabeth Campaña, directora de la Cárcel de Varones, el nuevo centro de rehabilitación iba a ser construido en los predios de Ictocruz, situados en la colina de Turi, donados por la municipalidad de Cuenca, pero hace seis meses se hallaron vestigios arqueológicos, lo que obliga al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INCP) a preservarlos.
Inclusive, el director regional del INCP, Joaquín Moscoso, suscribió un convenio con el Ministerio de Justicia para no ejercer ningún trabajo que afecte los vestigios en Ictocruz.
Estos vestigios entraron a estudios para determinar la verdadera edad e importancia, anota Moscoso.
Campaña dijo que ante la inexistencia de una alternativa para determinar un nuevo terreno, el Ministerio de Justicia podría establecer la construcción del edificio fuera del territorio provincial, dejando a la capital azuaya sin un centro de rehabilitación social.
La funcionaria destacó la urgencia de contar con un nuevo local. “Es una suerte que los internos no fuguen del actual edificio (situado en el centro de la ciudad), que no presta las seguridades físicas para mantenerlos recluidos, a más de que el hacinamiento es intolerable”, dijo Campaña.
El local, “una casa grande de hacienda, que fue adecuada para albergar a 150 internos, actualmente tiene 400, de los cuales unos 200 están sentenciados y el resto procesado”, aseguró.
Los problemas que se registran al interior de la Cárcel de Varones en Cuenca son por el hacinamiento de la población carcelaria.
Otra de las molestias que enfrenta el centro es la falta de personal para la vigilancia. Solo hay once guías para vigilar a los internos. Se necesitan por lo menos 48 vigilantes.
Para el control de los talleres de mecánica y carpintería del centro penitenciario se requieren aproximadamente veinte guardias. (JMJ)