El Gobierno colombiano admitió ayer el sobrevuelo de aeronaves militares, el domingo pasado, sobre un área donde se realizó la liberación de cuatro rehenes en poder de la guerrilla de las FARC, pero dijo que se trató de “un error de buena fe”, según el Ministerio de Defensa.
Fue la respuesta a una denuncia de Daniel Samper, ex garante de las entregas, de que el Gobierno irrespetó los acuerdos de seguridad y puso en riesgo las liberaciones con los sobrevuelos.
En el comunicado del Ministerio de Defensa, se responsabiliza al comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, de haber decidido “que por razones de seguridad, para la liberación y controlar pistas clandestinas, era necesario realizar sobrevuelos de control por encima de 20.000 pies para no romper el límite establecido”.
El martes, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, había asegurado que el sobrevuelo de aviones militares se dio a más de 10.000 pies de altura y que este había sido pactado con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
El vocero del CICR en Colombia, Ives Heller, dijo ayer que “sí hubo sobrevuelos” y que ello “creó tensión”.
El comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, quien según varios medios renunció por haber sido desautorizado durante la operación de liberación de rehenes, fue ratificado en su cargo por el Gobierno.
Los rumores acerca de una renuncia de Restrepo surgieron después de que el pasado martes se revertiera su decisión de impedir el ingreso de la prensa al aeropuerto de Villavicencio, cuando era esperado el ex gobernador Ala Jara, liberado ese mismo día por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
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‘Los extrañaré toda la vida’ De los “2.492 días con sus noches” que el ex diputado Sigifredo López estuvo secuestrado por las FARC, lo que más extrañará son sus compañeros, los 11 diputados que fueron tomados como rehenes con él en 2002 y que fueron asesinados cinco años después por los rebeldes.
Entregado el jueves por las FARC, López admitió ayer que en algún momento de su cautiverio pensó en suicidarse.
“Contemplé el suicidio como una opción, pero no lo hice por pensar en mi familia”, dijo López a Radio Caracol desde su casa en Cali. “No enloquecí en estos años de cautiverio y luego de la muerte de los 11 ex diputados, por Dios y la fuerza del amor”, indicó.
Aludió al asesinato de los 11 miembros de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca que murieron el 18 de junio de 2007, cuando sin aviso llegaron al campamento en el que se hallaban varios guerrilleros, que fueron confundidos por sus compañeros con soldados del Ejército en una operación de rescate.
López contó que se salvó porque estaba “castigado” y aunque en el mismo campamento, fue apartado de sus compañeros. “Los extrañaré toda la vida”, manifestó. EFE
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