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SLM, pesadilla para auquistas
Empresa estadounidense nunca cumplió acuerdo Redacción Quito

El 12 de noviembre del año anterior se firmó un convenio entre Sociedad Deportiva Aucas y la norteamericana Sports Led Media (SLM), formando una empresa conjunta que duraría 25 años.

Mediante ese contrato, SLM sería la encargada de conseguir, a través de la venta de acciones de la empresa conjunta, el dinero suficiente para solventar las deudas del equipo por aproximadamente 850 mil dólares, arreglar el estadio, construir un centro de alto rendimiento y formar un equipo competitivo capaz de conseguir el ascenso.

A cambio, Aucas entregaba a la empresa conjunta todos sus activos calculados en aproximadamente diez millones de dólares. Se anunció con bombos y platillos aquel pacto, incluso el vicepresidente de la República, Lenin Moreno, acudió a esa rueda de prensa.

Pasó el tiempo y las obras no llegaron. No se cumplieron los arreglos en el estadio porque, según el representante de SLM en Ecuador, Vicente Ponce, no aparecían los planos.

Las vallas electrónicas para la venta de publicidad dentro del escenario deportivo no arribaron a Quito. Ponce adujo que se quedaron en Guayaquil.

No se terminó de conformar la empresa conjunta, que debía llevar el nombre “Grupo Aucas”. No hubo inyección económica para sanear las deudas.

Desde enero, al ver que no existía ningún progreso en el equipo, se empezaron a escuchar voces de protesta de algunos ex directivos, quienes decían que el contrato era “atentatorio” a los intereses de Aucas.

Pocas eran las personas que tenían acceso al documento y todo se manejaba con absoluto hermetismo. Ponce señaló que sus superiores de SLM le tenían prohibido hablar de los términos del contrato.

El presidente del cuadro oriental, Ramiro Montenegro, defendía el convenio aduciendo que era la única salida viable a los problemas económicos. No había ninguna garantía legal para hacerlo cumplir. Los dirigentes se reunieron para analizar el documento recién el mes anterior y la oposición cobró más fuerza.

Montenegro seguía esperando, pero al ver que los plazos se terminaban, decidió dar un ultimátum a SLM para que llegue el dinero. La noche del miércoles se dio por terminado este contrato y el mismo directivo reconoció que el acercamiento con SLM “será una página ingrata en la vida institucional de Aucas”.

Ya sin el convenio, los directivos del equipo hicieron una colecta para reunir los 25 mil dólares que debían pagar hasta ayer al ex entrenador Diego Aguirre (2006), caso contrario Aucas iba a parar en la segunda división. Montenegro anunció su renuncia, pero hasta el momento sigue en funciones.

En el campo deportivo, la llegada del director técnico boliviano Marco Antonio Etcheverry fue el único aporte que puso SLM. Sin embargo, desde el primer día de entrenamientos aparecieron los problemas. No había conos, balones, indumentaria ni medicinas.

El “Diablo” mostró su decepción porque no le estaban cumpliendo con los requerimientos mínimos que necesitaba para hacer su trabajo.

Cuando Aucas dio por terminada la relación con SLM, Etcheverry se quedó en el aire. El entrenador desea continuar en Aucas. Está dispuesto a firmar un nuevo contrato con la dirigencia oro y grana, pero quiere resolverlo lo más antes posible. Tiene reservado pasaje a Washington para mañana. (JLV)

“No hay ni papel higiénico” Marco Antonio Etcheverry estaba apenado por la situación que se vivía. “En los Estados Unidos me dibujaron un castillo de oro y fue todo lo contrario. Tengo contrato con SLM y esas medidas legales ya las están analizando mis abogados. Vine a trabajar y me ilusioné con el proyecto. Veo que hay buenos jugadores y eso me puso contento, pero no se debe jugar así con la gente. No se pueden decir cosas que luego no se cumplen. En el equipo ni siquiera había papel higiénico. Cuando un chico lo pidió para ir al baño le dieron periódico, de mi bolsillo pagué las medicinas de un muchacho, también di para que compren comida desde el jueves hasta el domingo. Ahora quieren meterse conmigo en el aspecto personal diciendo que soy borracho o quien sabe qué cosas más. Lastimosamente yo también me comí ese cuento”, recalcó.