Si bien el año nuevo comenzó trayendo penas a los importadores y alegrías a los fabricantes y ciertos exportadores, el mayor sobresalto lo tuvo el Presidente de la República: luego de dos trimestres de un oneroso superávit en su cuenta corriente, la balanza de pagos empezó a caer, en el tercer trimestre de 2008, a una velocidad escandalosa, poniendo en riesgo la supervivencia de la dolarización.
La forma más cómoda de volver al equilibrio era ajustar la balanza comercial. Fue cuando se decidió restringir las importaciones o incrementar el gravamen para 627 subpartidas arancelarias.
Estimular las exportaciones o inversiones, otra vía para recuperar la salida masiva de dólares, habría tomado más tiempo.
Si bien esta medida realza el ánimo de aquellos sectores productores o manufactureros, como la industria plástica, hay otros sectores que temen las consecuencias de esta medida: los comerciantes. Así lo sostiene María Gloria Alarcón, presidenta de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG).
“Los socios (constan afiliados 15 mil) están quejándose de que ya de por sí, por la crisis, les es difícil recuperar su cartera, de que las ventas están bajas, de que los costos de importación o de los productos importados están muy gravados. Eso ya se siente y es un comentario general. ¿Cuántos socios son? ¡Miles! Esa queja la oímos a lo largo y ancho del día y de la noche de lunes a domingo”.
Agrega que antes de haber tomado esa medida, el Gobierno pudo haber aportado al buen desempeño de la balanza, si hubiera atraído la inversión, firmado tratados comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea (que compran cerca del 60% de la canasta exportadora ecuatoriana).
Además si se hubieran efectuados proyectos mineros, Ecuador estaría exportando plata, cobre y otros minerales, cuyas reservas están probadas. Y finaliza recordando que, justamente el Estado, con la importación de combustibles, ha causado el desequilibrio en la balanza.
Antonio Baduy, propietario de Plásticos Panamericanos S.A., es más optimista con la decisión gubernamental. “En el caso de la industria plástica, es favorable porque se dejarán de importar productos chinos de muy mala calidad”. La medida me parece correcta, en cierta forma, si se analiza que esta legislación sea indefinida, que no sea de unos pocos meses, porque así da oportunidad para que se hagan inversiones en el país, en nuevas industrias y tecnologías, expresa. Sin embargo, se requiere de algo más: “que se dé seguridad jurídica” al inversor.
Desde la academia, también existe expectativa del vaivén económico que “empezó como un tsunami en el otro lado del océano y llegará a los países ubicados al otro lado de la orilla”, destaca Mauricio Ramírez, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES). Considera que esta amenaza pueda ser transformada en una oportunidad, si “pequeños empresarios se unen, a través del cooperativismo, e invierten juntos”.
Es muy oportuno para que el Gobierno los incentive, a través de la Corporación Financiera Nacional y el Banco Nacional de Fomento, entregando créditos con periodos de gracia de un año y a tasas preferenciales”. Según el Banco Central , el saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos sumó $ 1.280 millones y 1.260 millones, en el primero y segundo trimestre de 2008, respectivamente.
Al tercer trimestre, la cifra cayó a $ 96,7 millones. La balanza es un registro económico de todas las transacciones efectuadas por un país con el resto del mundo. Entre otras cuentas, se incluye las de comercio exterior, servicios y renta.
|
Un superávit que se desacelera
La caída del precio del petróleo y las remesas influyeron en el potencial desequilibrio de la balanza de pagos. El saldo acumulado de la cuenta corriente cerró en los dos primeros trimestres de 2008 en 2.541 millones, descendiendo a 96,7 millones en el tercer trimestre.
¿Cuál es el riesgo?
Si lo que llega al país -sea por inversiones, ventas al exterior, capital- es menor a lo que sale, entonces existe un desequilibrio en la balanza de pagos. Esta situación es peligrosa porque puede conspirar contra la dolarización, ya que es la única manera de generar dólares.
|